Salud

El coste emocional de la contaminación: un estudio revela que nos hace más infelices

El coste emocional de la contaminación: un estudio revela que nos hace más infelices

La contaminación no afecta exclusivamente a la salud física o mental, sino también a la emocional: investigadores del MIT y la Universidad de Beijing descubren un vínculo directo entre la cantidad de partículas dañinas en el aire y la felicidad.

Las estadísticas actuales en torno al problema global de la contaminación son escalofriantes: la polución atmosférica ha sesgado las vidas de 100.000 españoles en la última década y solamente un 5% de la población del planeta tiene la fortuna de no respirar aire contaminado. Investigaciones anteriores demostraron que las partículas nocivas presentes en el aire disminuyen el rendimiento cognitivo, la inteligencia y la productividad laboralaumentan el riesgo de padecer demencia, obesidad infantil y autismo, y afectan negativamente a la placenta de las madres.

Ahora, un nuevo estudio realizado por investigadores del MIT y la Universidad de Beijing demuestra que la contaminación del aire no solo es perjudicial para la salud, sino que también hace que las personas se sientan infelices. Ante el vínculo directo entre la cantidad de partículas en el aire y la felicidad, Siqi Zheng, profesor asociado de Samuel Tak Lee en el Departamento de Estudios Urbanos del MIT, afirma que la contaminación “tiene un impacto muy amplio en la vida y el comportamiento social de las personas”. 

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“La contaminación implica un coste emocional. Las personas son infelices, y eso significa que pueden tomar decisiones irracionales”. Los investigadores se sirvieron de los datos de contaminación de 144 ciudades chinas y monitorearon la felicidad general de los habitantes urbanos al observar el estado de ánimo utilizando 210 millones de mensajes de la plataforma de microblogging más grande de China, Sina Weibo.

Los resultados mostraron una correlación significativamente negativa entre la contaminación y los niveles de felicidad, puesto que con cada aumento de la contaminación por encima de un nivel saludable la felicidad se reducía en 0.04 puntos de cada 100. Las mujeres se mostraron más sensibles a los niveles más altos de contaminación que los hombres, al igual que aquellas personas con ingresos más altos.

La investigación fue publicada en la revista Nature Human Behavior.

Fuente | Telegraph

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.