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Cómo cambiar el color de tu casa puede mejorar tu estado de ánimo

Pintando las paredes con recuerdos de colores brillantes. Tal como sugiere Harrington, consideré la función principal de cada habitación antes de seleccionar las muestras de pintura para mi nueva (antigua) casa. Un color turquesa luminoso no solo me recordó el coral que había visto una vez mientras buceaba en el Pacífico Sur, sino que al instante me hizo sentir alegre e inspirado. Decidí usarlo para mi sala de estar, donde me gusta leer y conversar con amigos, así como para mi oficina, donde escribo todo lo que escribo. Un color de albaricoque soleado se sintió lleno de energía y diversión, así que lo usé en el área de mi sótano donde hago ejercicio. También elegí un azul oscuro y relajante para usar en mi cocina, donde me gusta relajarme mientras cocino o horneo después de un largo día. SOLUCIONES PARA SOCIOS DE HEALTHLINE Obtenga respuestas de un médico en minutos, en cualquier momento ¿Tiene preguntas médicas? Conéctese con un médico certificado por la junta y con experiencia en línea o por teléfono. Pediatras y otros especialistas disponibles 24/7. Aunque mantuve algunas de mis paredes en tonos más neutros, sentí una notable diferencia después de vaciar mi última lata de pintura. Los colores altamente saturados me hicieron sentir más seguro, más cálido, menos ansioso y, lo más importante, más feliz. ¡No tienes que pintar! Terapia de color en un presupuesto Sin embargo, aunque descubrí que mi depresión y mi ansiedad se habían aliviado un poco al pintar las paredes y los techos, agregar color a su hogar o apartamento no tiene por qué ser tan dramático o costoso como un gran proyecto de pintura. Una vez que identifica qué colores lo hacen sentir más alegre, relajado, energizado, inspirado o cualquier sensación que esté buscando, estos tonos se pueden introducir de varias maneras. Mantenga un jarrón con flores de color amarillo brillante en las áreas donde le gustaría sentarse, compre vibrantes almohadas decorativas, o simplemente cambie su sillón descolorido por, por ejemplo, uno de color púrpura real. Al elegir cambiar el color de su espacio vital, Harrington recomienda que siempre vuelva a la experiencia e instintos personales. Las tendencias de diseño de colores van y vienen: piense en las salas de estar con paneles de madera marrón de los años 70 o en los baños con azulejos de color verde oliva de los años 60. Pero es menos probable que cambien los sentimientos que un color evoca. Especialmente si son lo suficientemente poderosos para hacerte sentir como una versión más calmada e inspirada de ti mismo. Enviar comentarios Historial Traducións gardadas Comunidade

Kandinsky definió el color como un medio para influir directamente en el alma, Hélio Oiticica djo que era la primera revelación del mundo y Leonard Shalin afirmó que precede a las palabras y antecede a la civilización. Pintores y artistas de todas las civilizaciones han explorado sus posibilidades y se han sentido abrumados ante su poder espectacular para crear, hacer volar la mente, calmar los nervios o imaginar. Hoy, se sabe que desempeña una gran influencia en tu estado de ánimo, algo que puedes usar a tu favor para relajarte, obtener más energía o apaciguar la ansiedad.

La científica y consultora del color, Leslie Harringtonm afirma que incluso cuando no estamos pensando conscientemente acerca de las sombras de nuestro entorno, el color también puede influirnos, especialmente si se trata de un tono atrevido y saturado. “El color puede afectar absolutamente el comportamiento de una persona y su forma de pensar o sentir”, afirma la experta a la publicación Healthline. “Cuando entras en una habitación roja, rosa o azul, podemos ver el impacto medido en la frecuencia cardíaca, por ejemplo. Es una reacción corporal involuntaria “.

El verdadero significado de los colores en publicidad

Cabe puntualizar que nadie experimenta un tono exactamente de la misma manera, puesto que aunque existen significados culturales asociados de forma simbólica, desde un punto de vista psicológico, cada persona establece sus propias asociaciones. En la percepción del color confluyen intersecciones de experiencias universales, culturales y personales.

El estudio del color para modificar la situación anímica tiene un largo recorrido en el pasado: ya en la década de 1880, Florence Nightingale discutió la importancia de implementar colores variados y “brillantes” en los hospitales para mejorar el estado de ánimo de los pacientes y los resultados de salud. Varias décadas más tarde, en 1950, el experto en color Faber Birren escribió acerca de cómo algunos azules y verdes pueden actuar como sedantes, o incluso ser hipnóticos. En la siguiente década se demostró que la tonalidad rosada -apodada como “Baker-Miller Pink”- pudo reducir los comportamientos agresivos y violentos de los pacientes, así como disminuir la presión arterial y el ritmo cardíaco.

¿De qué color pinto mi habitación?

El primer punto clave es pienses qué respuesta emocional quieres desatar para ti mismo -o en el caso de que tengas un negocio- para las personas que lo visiten. Una vez que identifiques qué colores te hacen sentir más alegre, relajado, energizado, inspirado o cualquier otra sensación, estos tonos se pueden introducir de varias maneras. La más relevante es el color de paredes y techos, aunque también mediante el mobiliario, sillones, colchas y otros elementos decorativos.

Atendiendo a algunos colores, el amarillo estimula la creatividad, la inspiración y la actividad cerebral, mejora la comunicación y se asocia a la alegría y a la imaginación, por lo que abunda en empresas y startups creativas, así como salas de reuniones. El naranja alimenta el apetito -¿no te suena de verlo en cafeterías?- y se asocia a calidez e intimidad. En general, recuerda que los colores cálidos son estimulantes y energizantes, mientras que los fríos propician la calma, la relajación, la concetración y la tranquilidad. 

Si pintas tus paredes de marrón incentivarás la seguridad -este color es próximo a la tierra, la naturaleza y las raíces-, y experimentarás más relajación. El verde -el color con una gama más amplia de tonos captados por el ojo humano-, asociado a conceptos como la fertilidad, la esperanza o la frescura, ayuda a lograr el equilibro emocional, concentrarse y poner en práctica el pensamiento abstracto. Y el azul te ayudará a ganar paz y reducir el estrés, ya que disminuye la tensión sanguínea y las pulsaciones.

Fuente | Healthline

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.