Salud

Claves para reducir el desperdicio de alimentos en 2050

Claves para reducir el desperdicio de alimentos en 2050

Al año se desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos, un dato que nos debería dar tanta vergüenza como pavor. Para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2050, un nuevo informe dibuja alternativas al problema.

Luchar contra el gasto inútil de comida es una exigencia prioritaria en los tiempos que corren. Las estadísticas abruman: cada año se desperdician un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano. Mientras, 55 millones de personas no pueden tener un plato nutritivo y de calidad cada dos días. Al menos dentro de la Unión Europea, el 70% de los desperdicios tienen lugar en el hogar, el servicio de alimentos y el comercio minorista.

A mediados de este siglo XXI 10.000 millones de personas habitarán nuestro planeta. Para no dañar todavía más el clima, la biodiversidad y los ecosistemas es imprescindible reducir la cantidad masiva de alimentos que acaban en la basura. De cara a 2030 un nuevo informe analiza cómo se puede lograr la mitad del desperdicio actual, algo que reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero 1.5 gigatones por año para 2050. 

Para los países y las empresas relacionadas con los alimentos, el primer paso debe consistir en establecer objetivos, medir la cantidad de alimentos que se pierden ahora y trazar un plan. “Le ayuda a priorizar sus estrategias”, dice Craig Hanson, vicepresidente de alimentos, bosques, agua y océano del Instituto de Recursos Mundiales sin ánimo de lucro, encargado de elaborar el documento.

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Los planes han demostrado su funcionamiento. En Reino Unido el gobierno comenzó a centrarse en el desperdicio de alimentos  en 2007 y los residuos cayeron un 19% en los cinco años siguientes. En Nueva Zelanda, una campaña de 2015 a 2018 redujo el desperdicio de alimentos domésticos en un 27%. En Seúl, Corea del Sur, donde el gobierno comenzó a cobrar a las personas por los alimentos que arrojaban por peso, los desechos cayeron un 10%. Las empresas también han visto progresos: Unilever, por ejemplo, redujo el desperdicio de alimentos en sus operaciones de fabricación en un 37% entre 2016 y 2017.

Una vez que se establecen los objetivos, las empresas y los países pueden ser creativos sobre las vías para mitigar realmente los desechos. El informe señala de este modo diversas estrategias para reducir el impacto y la cantidad de desechos alimentarios. Una de las vías es encontrar nuevas utilidades para productos imperfectos que no pueden venderse al público. Así, han visto la luz, por ejemplo, probióticos hechos con subproductos de yogur.

En los países en desarrollo numerosas startups ya trabajan en soluciones como cámaras frigoríficas con energía solar, aplicaciones que les dicen a los agricultores la forma más rápida de llegar al mercado y hasta triciclos con biogás que pueden refrigerar los productos.

El Internet de las Cosas también ayuda para las cadenas de suministro y la mayor eficiencia logística. A través de los datos restaurantes y cafeterías pueden ajustar los menús, el tamaño de las porciones y los pedidos que realizan a diario -cadenas como Ikea ya lo hacen-. También una cantidad creciente de aplicaciones conecta alimentos no vendidos de restaurantes o supermercados con organizaciones de rescate de alimentos o clientes que buscan un descuento.

Otra estrategia relevante es el rediseño del etiquetado con el fin de que el usuario comprenda la caducidad o el consumo preferente. Envases sostenibles y modernos que prolongan la durabilidad de los alimentos, objetivos claros por partes de las empresas y tecnología puntera de conservación son algunas vías que todas las empresas deberían implementar.

Fuente | Fast Company

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.