Salud

Beber demasiado alcohol podría cambiar tus genes, según un nuevo estudio

Beber demasiado alcohol puede cambiar tus genes, según un nuevo estudio

Un estudio de la Universidad de Rutgers ha asociado cambios químicos en dos genes significativos con el consumo excesivo y excesivo de alcohol en adultos, lo que podría explicar que se trate de una de las sustancias más adictivas del mundo.

Diversas investigaciones han vinculado el alcoholismo con los genes pero ahora, un nuevo estudio revela que además, el consumo excesivo de alcohol podría cambiar la función de los genes relacionados con el comportamiento ante esta sustancia, lo que podría explicar la adicción desencadenada por esta sustancia, que provoca 3,3 millones de muertes al año en el mundo y se vincula como factor causal a más de 200 enfermedades y trastornos. Se estima que una de cada cinco personas que beben con algún tipo de frecuencia desarrollará dependencia del alcohol.

La nueva investigación, a cargo de la Universidad de Rutgers ha asociado cambios químicos en dos genes significativos con el consumo excesivo y excesivo de alcohol en adultos. Un ejemplo es un gen llamado Per2, involucrado en la regulación de los ritmos circadianos y ciertas funciones cerebrales. Los estudios en ratones realizados en torno a él han demostrado cómo una versión mutada puede predisponer al sujeto a una predilección por el alcohol.

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Este estudio reciente analizó el mecionado gen junto con otro para una proteína de respuesta al estrés llamada proopiomelanocortina hipotalámica (POMC) en muestras de sangre tomadas de 47 voluntarios que participaban en un experimento más amplio sobre conductas de bebida. En el grupo había desde bebedores moderados a personas que consumían elevadas cantidades de alcohol.

Estos sujetos permanecieron durante tres días en el hospital, donde pasaron breves períodos observando imágenes intensas diseñadas para elevar su estrés, imágenes neutrales o escenas relacionadas con el alcohol, seguidas de una sesión para probar el sabor de diversas cervezas. Mientras se les decía a los voluntarios que estaban probando bebidas para determinar cuáles estaban emparejadas, en realidad se estaba calificando su apetito por beber. Los resultados revelaron que las imágenes no causaron un impacto real en sus ganas de consumir alcohol: los más bebedores estaban inclinados a tomar unas cuantas cervezas más, independientemente de lo que habían visto.

Las muestras de sangre tomadas revelaron una tendencia a la metilación de los genes Per2 y POMC entre los bebedores que más alcohol consumían. Este proceso de enmascarar un gen con una molécula se describe ampliamente como un cambio epigenético. El código del gen sigue siendo el mismo, pero su expresión está alterada. En este caso, la metilación obligó a los genes a disminuir su expresión.

Un estudio más grande podría revelar detalles más pequeños, pero los investigadores admitieron que el tamaño de su muestra no era suficiente para revelar las diferencias que pudieran existir. Por otra parte, la mayor parte de la muestra estaba compuesta por hombres. De este modo, por sí solo, este estudio no demuestra una causa y un efecto claros. Los cambios epigenéticos pueden ser provocados por una serie de factores ambientales, de los cuales el alcohol podría ser solo uno. Resulta posible que ambos genes hayan sido bloqueados por el estrés, o incluso hayan sido heredados de sus padres.

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Sin embargo, siguiendo una investigación previa sobre la influencia del consumo de alcohol en los genes Per2, este estudio apuntaría a que el consumo excesivo de alcohol conduce a cambios epigenéticos que a su vez aumentan el antojo o ansia por beber. “Descubrimos que las personas que beben mucho pueden estar cambiando su ADN de una manera que les hace desear más alcohol”, dice el endocrinólogo de la Universidad de Rutgers Dipak K. Sarkar.

“Esto puede ayudar a explicar por qué el alcoholismo es una adicción tan poderosa, pudiendo contribuir a nuevas formas de tratar el alcoholismo o ayudar a prevenir que las personas en situación riesgo se vuelvan adictas“, apuntó Sarkar. La investigación fue publicada en Alcoholism: Clinical & Experimental Research.

Fuente | Science Alert

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.