Ningún alimento o dieta puede evitar o curar un cáncer. Dicho esto, sí que algunos de los hábitos de vida que se asuman pueden potenciar el riesgo de padecerlo.

Por lo que se conoce hasta ahora, varios factores parecen contribuir a esta compleja enfermedad.

El sexo, la genética, factores hereditarios o el sexo son algunos de los elementos que pueden llevar a una persona a tener más predisposición a desarrollar cáncer de mama. Frente a estos no se puede hacer mucho, más allá de revisiones periódicas.

Pero es cierto, que existen otros factores que también podrían jugar un papel relevante en el desarrollo de esta enfermedad sobre los que sí se puede actuar.

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Algunas investigaciones han estimado que hasta un 30% o 40% de los cánceres podrían prevenirse con un estilo de vida saludable y ciertas medidas dietéticas.

De manera concreta las recomendaciones sobre la prevención del cáncer de mama incluyen un peso corporal adecuado, mantenerse físicamente activo, limitar la ingesta de alimentos de alta densidad energética así como el alcohol y el tabaco y reducir el consumo elevado de sal.

En cuanto a la dieta más recomendable a seguir frente al cáncer de mama, los expertos apuntan a un consumo elevado de frutas y verduras, grasas saludables y alimentos ricos en antioxidantes.Los seis alimentos sugeridos a continuación han sido señalados específicamente por la evidencia científica como posibles aliados frente al cáncer de mama.

Verduras crucíferas y crudas

Un consumo elevado de verduras es una de las recomendaciones frecuentes a la hora de asumir una dieta que pueda reducir el riesgo de padecer cáncer.  Pero de manera concreta, las verduras crucíferas han sido señaladas como uno de los alimentos que puede ayudar de manera más destacada.

Una investigación de 2010 focalizada en el papel de frutas y verduras frente a esta enfermedad, sugería que el consumo de crucíferas estaba inversamente relacionado con el desarrollo de cáncer de mama.

En este grupo se incluyen entre otras las coles de bruselas, la coliflor, el repollo o el brócoli, que especialmente ha sido resaltado por sus beneficios frente al cáncertambién de ovarios.

Las evidencias científicas también han apuntado al papel relevante  frente al cáncer de mama del consumo de vegetales crudos.

En relación a esto, un estudio de 2004 siguió durante 9 años y medio a 8.984 mujeres del norte de Italia, centrándose en pautas dietéticas y desarrollo de cáncer.

La investigación encontró que aquellas pacientes que siguieron un patrón mayor de ingesta de vegetales crudos y aceite de oliva mostraban menor incidencia de cáncer de mama. Las probabilidades de desarollarlo eran aún menor cuando su índice de masa corporal era bajo.

Frutos del bosque

Las frutas en general son incluidas dentro de los hábitos dietéticos destinados a reducir el riesgo de tener cáncer de mama. Esto se debe a que tienen una alta densidad nutricional al tiempo que sacian y pueden ayudar a controlar el peso.

De manera más concreta los frutos del bosque (como arándanos, fresas, frambuesas…) parecen jugar un papel relevante dentro de las frutas más recomendables por sus propiedades anticancerígenas.

Esto parece deberse a su elevado contenido en polifenoles y en antioxidantes como la vitamina C, capaces de actuar de manera beneficiosa frente al desarollo del cáncer de mama, según han apuntado algunas investigaciones.