Salud

7 señales silenciosas de que estás comiendo demasiada proteína

7 señales de que necesitas proteínas

La proteína es uno de los macronutrientes más importantes para incorporar a toda dieta diaria. Sin embargo, comerla en exceso genera malestar y propicia consecuencias negativas cuyos síntomas puedes consultar a continuación.

Dentro de una alimentación saludable consumir la suficiente cantidad de proteína resulta esencial. Este macronutriente, formado por aminoácidos que son los componentes básicos de los tejidos corporales, participa en la producción de hormonas y enzimas, aporta energía y mejora el sistema inmunológico, entre otras muchas funciones vitales.

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Existen muchos elementos a considerar cuando se determina la cantidad de proteínas que se deben comer a diario, desde la frecuencia con la que haces ejercicio hasta tu sistema digestivo. En líneas generales, la dosis diaria recomendada de proteínas para hombres y mujeres adultos es de alrededor de -al menos- 50 a 62 gramos de proteína por día para evitar deficiencias. Otra forma de calcularlas es que deben suponer entre el 10% y el 35% de las calorías totales.

¿Qué pasa si te pasas con su consumo? A continuación abordamos siete pistas de que estás comiendo demasiadas proteínas.

7 indicadores de que estás tomando demasiada proteína al día

  • Estás de mal humor: Si tu estado de ánimo es negativo y te sientes iracundo, frustrado o irritable, la razón podría estar en un bajo consumo de carbohidratos, cuyo azúcar precisa tu cerebro para funcionar. Apuesta por los carbohidratos complejos como frutas, yogur, arroz integral y avena.
  • Niebla cerebral: Esta se trata de una alteración que hace que el cerebro se ponga ‘en pausa’ y se aísle de la realidad, provocando que la persona se pierda en cualquier conversación, experimente desapego emocional, sienta estrés, ansiedad y confusión y tenga miedo a que el episodio sea el preámbulo de una enfermedad mental. Esta ausencia perpetua de concentración también podría indicar que has desplazado los carbohidratos por una cantidad excesiva de proteína.
  • Inestabilidad: Es probable que te sientas enfadado e inestable si comes demasiada proteína, así como poco paciente. Esto sucede porque en una dieta elevada en proteínas y baja en carbohidratos, el nivel de azúcar en la sangre de tu cuerpo desciende, y no produces suficiente serotonina que regule el estado de ánimo. No olvides picar snacks sanos en el trabajo como el yogur griego con bayas, queso en tiras con fruta o hummus con galletas integrales, para estabilizar el azúcar en sangre y tu estado de ánimo.
  • Has engordado: Es cierto que una dieta rica en proteínas puede satisfacer tu apetito y regular tu peso, pero si vas demasiado lejos con este macronutriente ganarás peso, sobre todo si comes demasiada proteína animal o batidos de proteína, que suelen ser altos en azúcar.
  • Ritmo intestinal irregular: Cuando la ingesta de proteínas es demasiado alta podrías experimentar dificultades para mantenerte regular al ir al baño, pues podría faltarte la fibra propia de verduras o granos integrales. Si percibes problemas digestivos y estreñimiento deberías tratar de consumir 25 gramos de fibra diarios de alimentos como cereales integrales, verduras y frutas.
  • Tienes siempre mucha sed: Otro indicador de que podrías estar comiendo demasiadas proteínas es un deseo constante de agua. De hecho, demasiada proteína puede causar deshidratación leve, puesto que los riñones trabajan horas extras para eliminar el exceso de proteínas, así como los desechos de nitrógeno que se producen al metabolizar la proteína, por lo que orinas mucho y eventualmente puedes sufrir problemas renales. Aumenta el consumo de agua y baja el de proteína.  explica Immer. ¿Al rescate? Más agua, por supuesto, y aligerando en la proteína. Estas son algunas de las mejores y peores bebidas hidratantes.
  • Mal aliento: Mucha carne te hará sudar y te provocará un aliento apestoso -además de mayores probabilidades de sufrir problemas como el cáncer de colon-. Este fenómeno de halitosis sucede porque cuando no comes suficientes carbohidratos, tu cuerpo comienza a usar la grasa como combustible, produciendo cetonas, que pueden hacer que tu aliento huela a quitaesmalte. Esto puede ser especialmente peligroso para los diabéticos, agrega.

Fuente | Taste of Home

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.