Salud

7 errores habituales que cometes al cocinar pollo

7 errores habituales que cometes al cocinar pollo

Si sueles preparar pollo al horno, fingers rebozados, pechuga a la plancha o solomillos de pollo, seguramente hayas cometido uno o varios de los siguientes errores subrayados por voces expertas de la cocina.

El pollo se trata de una carne versátil, magra y saludable, rica en proteínas de alta calidad, mucho más fácil de digerir que la carne roja, rica en triptófano -un aminoácido clave para segregar serotonina-, bajo en grasas y rico en vitaminas y minerales como la B6, el fósforo o el selenio. En la actualidad algunas compañías como Memphis Meats ya son capaces de producir esta carne sin matar a ningún animal, y todo ello gracias a la ingeniería de tejidos.

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Para disfrutar de este alimento con amplias propiedades nutricionales es preciso aprender a cocinar la pechuga de pollo perfecta, una habilidad que a priori parece sencilla pero que es el punto flaco de muchos cocineros amateurs. Para aprender a cocinarlo adecuadamente y que no quede seco y duro, repasamos siete errores que no debes cometer entre fogones. 

7 fallos comunes al cocinar pollo

  • Optar por comprar pechugas de pollo sin piel: Lo más habitual es comprar en la carnicería o en el supermercado filetes de pechuga de pollo deshuesados ​​y sin piel por razones fundamentalmente de cocinar. Aunque no vayas a comer la piel, mantenerla a la hora de cocinar contribuye a que la pechuga resulte más húmeda y jugosa.
  • No marinar ni adobar la carne: Las pechugas de pollo pueden estar secas ya que son una de las partes que menos grasa contiene. Sin embargo, un adobo, salmuera o marinado ayuda mucho a agregar sabor a la carne y también a mantenerla húmeda. Si optas por lo simple, sal, ajo o pimienta está bien enriquecerán tu resultado, mientras que puedes optar por marinados repletos de especias como el curry, el jengibre, el limón, la salsa de soja, pimiento o cebolleta, entre muchas otras opciones.
  • No ablandar la carne: Golpear las pechugas de pollo ayuda a ablandar la carne. Para ello puedes adquirir en cualquier tienda de utensilios de cocina un ablandador, por norma general consistente en un mazo de madera o metal con una cabeza llena de dientes afilados que te servirá para ablandar tu pechuga de pollo. Marinar la carne también la ablanda.
  • No apostar por un grosor uniforme para tus filetes:  Si está cocinando más de una pechuga de pollo es importante asegurarte de que todas las pechugas tengan el mismo grosor. Si no lo están, es probable que tenga dificultades para que alcancen la temperatura interna adecuada -73 grados centígrados- sin que se sequen unos pocos.
  • Cocinar el pollo en exceso: Por supuesto, el pollo sin cocinar bien es peligroso -recuerda que tampoco debes lavarlo antes de cocinarlo-. Sin embargo, de ahí a que acabe seca, correosa y recocida hay un trecho. Puedes comprarte un termómetro de carne o probar a ojo hasta que de resultado la técnica.
  • No dejar reposar la carne: Si alguna vez sacaste un trozo de carne del horno o de la parrilla y lo cortaste de inmediato, es probable que hayas percibido que los jugos se vuelcan sobre tu plato. Esto es un error, ya que es más apropiado poner papel de aluminio sobre el pollo después de cocinarlo y dejarlo reposar en la encimera durante 10 minutos antes de servir.
  • No agregar una salsa: Especialmente si no te ha quedado en su punto perfecto, puedes contribuir a servir el pollo más tierno y jugoso con una deliciosa salsa, que bien puede ser de mostaza y miel, tártara, barbacoa, de soja, teriyaki o la que más te guste.

Fuente | Reader´s Digest

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.