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5 gráficos sobre el impacto humano en el planeta que te asombrarán

Antropoceno

¿Sabías que dos tercios de la tierra libre de hielo se destina a usos humanos o que las prácticas agrícolas intensivas degradan el suelo 100 veces más rápido de lo que tarda en formarse un nuevo suelo? Aportamos cinco gráficos esenciales para comprender el Antropoceno.

La palabra Antropoceno describe la era actual en la que vivimos y su etimología procede del griego ἄνθρωπος anthropos, ‘ser humano’, y καινός kainos, ‘nuevo’. Una gran parte de la comunidad científica propone este término para aludir a la época geológica actual, la cual sustituye o reemplaza al denominado Holoceno, debido al significativo impacto global que las actividades humanas han tenido sobre los ecosistemas terrestres, causando extinciones masivas, cambio climático o pérdida de biodiversidad.

La infografía de hoy recopila cinco valiosos gráficos que explican el impacto humano en el planeta, desde el clima al uso de la tierra.  A medida que la población mundial se acerca a la marca de los ocho mil millones, se hace evidente que estamos transformando los ecosistemas de formas negativas sin precedentes, tanto que constituye ya la primera preocupación de la humanidad.

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Para comprender mejor los desafíos de esta era de gran impacto humano en el planeta, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha publicado un extenso informe de 1.400 páginas que ahonda sobre el uso de la tierra y el cambio climático. Los resultados reflejan que la situación es más grave cada año, y que la escala del uso de la tierra y la pérdida de biodiversidad no tienen precedentes en la historia humana.

Según el informe, aproximadamente dos tercios de la tierra libre de hielo del mundo ahora se dedica a usos humanos. Los ecosistemas, tanto forestales como no forestales, solamente representan alrededor del 16% de la tierra en la actualidad. Parte de la razón de esta disminución de la oferta de hábitat natural es el rápido aumento de la actividad agrícola en todo el mundo, de carácter intensivo y destinado a abastecer la demanda de la ganadería industrial.

En lo tocante a la explotación de la tierra, se prevé que los rendimientos de trigo aumenten un 11% para el año 2026 pese a que el área de cultivo solo aumentará un 1,8%. La producción de arroz exhibe una tendencia similar, y se espera que el 93% del aumento proyectado provenga del aumento de los rendimientos en lugar de la expansión del área. En algunos casos, las prácticas agrícolas intensivas pueden degradar el suelo más de 100 veces más rápido que el tiempo que toma formar un nuevo suelo.

Otro preocupante dato reflejado en el documento es el aumento de casi ocho veces en el uso de fertilizantes a base de nitrógeno desde principios de la década de 1960. Estas sustancias afectan de forma muy negativa a los ecosistemas acuáticos, en algunos casos creando “zonas muertas” como la del Golfo de México. En lo tocante a la producción de comida, el simple acto de alimentarnos también representa un tercio de nuestra huella global de gases de efecto invernadero

Si atendemos al calentamiento global y a la subida de las temperaturas, la última media década se ha convertido en el tramo de cinco años más cálido de la historia registrada, una evidencia más de la rapidez del cambio climático. A escala mundial, incluso un pequeño aumento de la temperatura puede tener un gran impacto en el clima y nuestros ecosistemas.

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Por ejemplo, el aire puede retener aproximadamente un 7% más de humedad por cada aumento de 1ºC, lo que conducirá a un aumento en los eventos de lluvia extrema, que a su vez pueden provocar deslizamientos de tierra, aumentar la tasa de erosión del suelo y dañar los cultivos. Por otra parte, las virulentas olas de calor aumentarán su duración, frecuencia e intensidad en todo el mundo, agravando la situación de las zonas ya propensas a la sequía. Un ejemplo reciente lo encontramos en la crisis de Ciudad del Cabo.

La desertización de los suelos, el calor y la sequía son especialmente preocupantes si tenemos en consideración que nueve de cada diez personas residentes en regiones áridas o semiáridas viven en economías en desarrollo que todavía dependen mucho de la agricultura. Además de la escasez de agua, el IPCC ha identificado otras categorías, incluidas la erosión del suelo y la degradación del permafrost, que se derrite un 240% más rápido que hace 40 años.

En las siete categorías, nuestra temperatura global actual nos coloca firmemente en la zona de riesgo moderado a alto. Estos riesgos predicen eventos con un impacto social generalizado, como los problemas alimentarios regionales y millones de personas adicionales expuestas a incendios forestales, así como millones de refugiados climáticos y una brecha mucha más profunda entre ricos y pobres. Échale un vistazo a los siguientes gráficos y consulta nuestro artículo para reducir tu huella de carbono y tu impacto en el cambio climático.

Antropoceno

Infografía | Visual Capitalist

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.