El laboratorio de investigación biotecnológica ruso, 3D Bioprinting Solutions, acaba de anunciar planes para colaborar con científicos de los Estados Unidos e Israel para entregar biomateriales de tejido muscular a la Estación Espacial Internacional como parte de un experimento de microprotección en 3D con microgravedad.

Este experimento se llevará a cabo con la bioimpresora Organ-Avt 3D, que ya fue entregada a la Estación Espacial Internacional el pasado mes de diciembre para realizar estos experimentos donde se imprimirán tejidos vivos en el espacio.

Las condiciones de gravedad cero permiten que los órganos y tejidos impresos en 3D maduren a velocidades más rápidas. Esta impresora también permitirá a los científicos estudiar cómo los organismos vivos se ven afectados por largos vuelos en el espacio exterior. La impresora, que ya ha demostrado ser un éxito, ha sido capaz de producir la tiroides de un ratón en pleno espacio.

A vistas de futuro, se espera que para agosto de este año se imprima un tejido óseo, y para 2020 se actualizará la bioimpresora para que permita experimentos más complejos en forma de estructuras tubulares que pueden ser impresas: conducto renal, uretra, vasos sanguíneos, etc…, en la línea de la creación del primer corazón impreso 3D.

Es más fácil imprimir los órganos en el espacio que en la Tierra, dado que aquí es más probable que se colapsen. Los músculos, vasos sanguíneos y otros tejidos complejos que los científicos planean imprimir se quedarán en el espacio, donde se examinarán con el tiempo para ayudar a revelar los efectos a largo plazo del viaje espacial en el ser humano.