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Un estudio internacional demuestra que los recuerdos de tu olfato le ganan al resto

olfato

Seguramente haya olores mágicos que te retrotaigan a tu infancia o te devuelvan la memoria de un momento feliz. Una nueva investigación de un equipo internacional de científicos demuestra cómo los aromas evocan recuerdos en el cerebro de formas más fuertes que otros sentidos.

El olfato es el sentido más primitivo y emocional que tenemos, “un hechicero poderoso que nos transporta miles de kilómetros y hacia todos los años que hemos vivido”, como dijo Hellen Keller. Ahora, un amplio estudio internacional ha demostrado que es mas potente que el resto de sentidos a la hora de evocar recuerdos.

Seguramente tú mismo hayas comprobado la reminiscencia nostálgica de los olores en ti y su fuerza con respecto a otros recuerdos sensoriales. En esta investigación se revela el porqué: las vías olfativas se comunican directamente con el hipocampo, algo que confirmaron las neuroimágenes y electrofisiología intracraneal. 

La famosa magdalena de Proust

Se conoce como efecto proust al fenómeno humano memorístico en el cual una percepción, sobre todo los olores, evocan un recuerdo o reminiscencia a algo que se creía olvidado. Una anécdota describió la forma en que se desencadenó un vívido recuerdo de la infancia al sumergir una magdalena recién hecha mojada en té al protagonista de Du côté de chez Swann, primer volumen de la serie À la recherche du temps perdu), escrita por Marcel Proust en 1913. En las siguientes 3000 palabras del libro, el autor se sumerge en el recuerdo que le provoca el probar este dulce. 

No está claro exactamente cómo nuestro sistema olfativo parece tener la capacidad única de desencadenar recuerdos emocionales. La investigación observacional y experimental a lo largo de los últimos aaños por neurocientíficos aborda la conexión directa del olfato con el hipocampo. Además, las emociones y el procesamiento del olor están en la misma zona cerebral, el sistema límbico.

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Aunque ya existan estudios previos, esta es la primera investigación que compara de forma rigurosa las vías funcionales que conectan diferentes sistemas sensoriales humanos con el hipocampo. El hallazgo demuestra que las vías olfativas tienen una conexión más fuerte con el hipocampo que cualquier otro sentido.

Christina Zelano, de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern e investigadora principal del proyecto, explica que durante la evolución del cerebro humano, el resto de vías de los sentidos neuronales se desviaron por distintas regiones del cerebro. No así el olfato, que conservó esa “carretera directa” con el hipocampo.

“Durante la evolución, los humanos experimentaron una profunda expansión del neocórtex que reorganizó el acceso a las redes de memoria”, apunta la investigadora. La visión, el oído y el tacto se redirigieron en consonancia con la expansión del neocórtex se expandía, conectándose con el hipocampo a través de una corteza de asociación intermedia, y no de forma directa. “Nuestros datos sugieren que el olfato no se sometió a este desvío, sino que retuvo el acceso directo al hipocampo”. 

Importancia de las experiencias olfativas

Queda por delante ahondar en la experiencia olfativa, ya que existen estudios previos que encontraron una fuerte relación bidireccional entre el olfato y la depresión. 

Los pacientes que padecen anosmia, un sentido del olfato disminuido, tienen más probabilidades de mostrar signos de depresión, mientras que, a la inversa, los que sufren de depresión a menudo muestran un rendimiento olfativo reducido. También esta pérdida olfativa es uno de los síntomas del coronavirus, lo que invita a profundizar en la relación entre cognición, la memoria y el bienestar.

“Aunque nuestro estudio no aborda la pérdida del olfato por COVID directamente, sí habla de un aspecto importante de por qué el olfato es importante para nuestras vidas: los olores son una parte profunda de la memoria, y los olores nos conectan con recuerdos especialmente importantes en nuestras vidas, a menudo conectados con los seres queridos”, señala Zelano.

El nuevo estudio se publicó en la revista Progress in Neurobiology.

Fuente | New Atlas

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.