Innovación

Un algoritmo ayuda a desdoblar cartas frágiles sin abrir de hace 300 años

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Existen cartas dobladas en patrones tan intrincados que ya no pueden abrirse por la fragilidad del papel siglos después. Pero ahora, un algoritmo ha podido ayudar a desentrañar su contenido, con la ayuda de rayos X.

Antes de que se inventasen los sobres, existían técnicas para proteger el contenido de las cartas y la supervivencia de la tinta. Para ello, el papel se doblaba con complicados pliegues y hendiduras, y era costumbre sellarlo con cera. Más de tres siglos llevan cerrados algunos de estos documentos, en estado tan delicado que al abrirse podrían romperse o dañarse. Pero como es habitual, la tecnología puede echarnos un cable, y una combinación de rayos X con Inteligencia Artificial puede resolver el problema. 

“El estudio de los patrones de plegado y doblado en letras históricas nos permite comprender las tecnologías utilizadas para comunicarse”, dice Jana Dambrogio del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Ahora, su equipo puede reconstruir lo que hay dentro sin dañar las letras con el apoyo de un algoritmo. Los investigadores echaron un vistazo al baúl de un administrador de correos que contenía cartas sin entregar enviadas desde toda Europa a La Haya en los Países Bajos, entre 1680 y 1706. El baúl, conocido como Colección Brienne, contiene 2600 cartas, de las cuales 600 están sin abrir.

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Para ello se escanearon en primer lugar las letras dobladas con imágenes de rayos X de alta resolución para crear una reconstrucción en 3D. El algoritmo se aplicó para detectar capas individuales de papel en el escaneo y analizar el grosor de las líneas de pliegue en el papel. Esto permitió recrear la secuencia de pliegues y desdoblar la carta.

El equipo pudo leer una carta en su totalidad y obtener contenido parcial de varias otras cartas. La carta totalmente abierta está fechada el 31 de julio de 1697 y es de un profesional legal en Lille, Francia, llamado Jacques Sennacques, que solicita un certificado oficial de defunción de un familiar. Hasta ahora, los historiadores solo conocían el nombre del destinatario, pero no podían leer el texto de su interior.

Técnicas similares han permitido a los investigadores leer documentos históricos con uno o dos pliegues, pero no las complejas letras dobladas como las de la Colección Brienne. “Este es un tipo diferente de despliegue virtual que despliega letras con enclavamientos especiales”, dice Paul Rosin de la Universidad de Cardiff, Reino Unido. Ahora, podrán desdoblar esta completa colección y muchas otras, de gran valor antropológico, histórico y cultural.

Puedes encontrar el estudio completo en la revista Nature.

Fuente | New Sciencist

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.