Innovación

Tomates genéticamente modificados para crear medicamentos contra el Parkinson

tomate geneticamente modificado

Un equipo de científicos procedente del Centro John Innes en el Reino Unido han modificado genéticamente un tomate para producir de forma asequible L-DOPA, un medicamento que se usa para tratar la enfermedad de Parkinson.

Científicos británicos han producido un tomate enriquecido con el fármaco L-DOPA para tratar el Parkinson, un trastorno neurodegenerativo crónico producido por la destrucción de las neuronas dopaminérgicas en los ganglios basales del cerebro. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta enfermedad afecta a una de cada cien personas mayores de 60 años.

Estta innovación es clave para producir el medicamento de una forma más sencilla y económica, especialmente en regiones donde el acceso a los productos farmacéuticos sintetizados está restringido. Se trata de una estrategia consiste en combinar el cultivo de plantas locales con procedimientos de extracción simples y de bajo coste para ofrecer a las comunidades sus propias capacidades de producción. Por ejemplo, una planta de tabaco nativa de Australia bajo una nueva mutación genética se emplea para producir desde vacunas contra la gripe y la polio hasta proteínas antiinflamatorias humanas.

Este grupo de investigadores del Centro John Innes en Reino Unido han estado trabajando durante varios años para desarrollar formas de convertir los tomates en pequeñas biofábricas productoras de medicamentos, aplicables por su facilidad de cultivo a múltiples lugares en la faz de la tierra. Su innovación lograda describe cómo los tomates pueden reprogramarse genéticamente para producir L-DOPA, un fármaco vital para tratar el Parkinson.

Científicos descubren por qué los tomates del supermercado son tan insípidos

El equipo modificó el fruto introduciendo un gen responsable de la síntesis de L-DOPA en la remolacha, donde actúa en la producción de los pigmentos betalaínas. La L-DOPA se produce a partir de la tirosina, un aminoácido presente en muchos alimentos. El equipo de investigación insertó un gen que codifica una tirosinasa, una enzima que usa tirosina para construir moléculas como L-DOPA. Esto elevó el nivel de L-DOPA específicamente en la parte de la fruta de la planta y condujo a rendimientos más altos.

“La idea es que se pueden cultivar tomates con relativamente poca infraestructura“, explica Cathie Martin, autora correspondiente del nuevo estudio. “Como OGM (organismos genéticamente modificados) se pueden cultivar en casas de malla, entornos controlados con mallas muy estrechas, por lo que el polen no se escaparía a través de los insectos”. De este modo, una industria pequeña podría preparar este medicamento de forma escalable y a un coste relativamente bajo, logrando un producto purificado dispensado a nivel local. 

El informe determina que se pueden producir 150 mg de L-DOPA a partir de aproximadamente un kilo de tomates. Además del nuevo modo de fabricación, el estudio plantea esta fuente natural de L-DOPA también ofrece beneficios para las personas que sufren efectos adversos, incluidas náuseas y complicaciones de comportamiento, ante la L-DOPA sintetizada químicamente.

“Además, hubo efectos beneficiosos sorprendentes que incluyen una mejora en la vida útil y niveles elevados de aminoácidos que podemos investigar. Es una demostración más del tomate como una opción sólida para la biología sintética”, celebra Dario Breitel, otro de los principales autores.

El estudio ha sido publicado en la revista Metabolic Engineering.

Fuente | John Innes Center

Te recomendamos

Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.