Innovación

Salto, el robot capaz de brincar con precisión de gimnasta

Salto, el robot capaz de brincar con precisión de gimnasta

Desde la Universiad de Berkeley han engendrado y perfeccionado al robot Salto, un autómata que puede realizar rutinas de gimnasia y navegar por terrenos difíciles para ejecutar tareas de salvamento.

No es una novela de Isaac Asimov ni de Ursula K. Le Guin, pero los robots ya están entre nosotros, agilizando tareas cotidianas y acompañándonos en complejas misiones. Ya existen autómatas capaces de darnos una paliza al baloncesto, patrullar parques, preparar cafés, galopar como guepardos, o incluso oficiar ceremonias religiosas. Tenemos robots desinfectantescocinerosmalabaristashorticultores o cirujanos, y ahora, también uno capaz de saltar como un gimnasta profesional.

Este robot se llama Salto y ha sido diseñado en el laboratorio de Biomimética de Universidad de Berkeley. Lleva saltando con gran agilidad desde 2016, mientras que en 2018 demostró su capacidad para saltar con tanta precisión que fue capaz de alcanzar alturas de hasta un metro. Incluso podría superar de manera autónoma su camino hacia obstáculos como el personaje principal en un determinado videojuego de plataformas.

Un robot prepara tortillas cada vez más ricas gracias al aprendizaje automático

Hasta el momento, lo único que Salto no podía hacer de forma habilidosa era aterrizar, lo que significa que sus impresionantes brincos acababan con la máquina tirada en el suelo.

Puesto que el robot únicamente tiene una pierna su el ángulo de aterrizaje debe ser muy preciso. “Cayendo desde 1 metro, solamente tiene unos 2,3 grados de margen de maniobra hacia adelante y hacia atrás si va a pegar su aterrizaje”, explica Justin Yim, uno de sus creadores. Ahora, ha conseguido esta proeza.

El equipo de Berkeley programó a Salto para hacer girar la cola de su rueda de reacción de la misma manera que alguien que aterriza en una viga o repisa girará los brazos para mantener el equilibrio cuando no puedan dar un paso adelante. En una prueba de 60 saltos, Salto se cayó solo tres veces, se reclinó sobre su “talón” cinco veces e hizo un aterrizaje perfectamente controlado 52 veces. 

Se trata de un importante avance para conseguir el propósito original con el que fue creado: navegar por terrenos difíciles y ayudar a los humanos en misiones de búsqueda y rescate.

Fuente | Interesting Engineering

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.