Innovación

LarvalBot, el robot submarino que puede salvar los arrecifes de coral

LarvalBot, el robot submarino que puede salvar los arrecifes de coral

La robótica también cuenta con numerosas aplicaciones positivas para el medio ambiente. Hoy destacamos el proyecto LarvalBot, un autómata submarino capaz de reforestar y contribuir a la restauración de los arrecifes de coral.

Los arrecifes de coral, que ocupan únicamente alrededor del 0,5% del fondo marino, son complejas estructuras tridimensionales que se han formado durante miles de años por la acumulación de esqueletos de carbonato de calcio. Constituyen uno de los ecosistemas más diversos y biológicamente complejos del mundo, de los que depende estrictamente una cuarta parte de la vida marina. 

Soluciones tecnológicas a la desaparición de los arrecifes de coral

En la actualidad los arrecifes de coral se encuentran en serio peligro debido a los problemas relacionados con el cambio climático y la contaminación: están siendo mermados y afectados por factores diversos como la sedimentación, uso de fertilizantes agrícolas y residenciales, patógenos de aguas residuales, sustancias tóxicas, microplásticos, basura, prácticas pesqueras industriales destructivas, aumento de las temperaturas o acidificación de los océanos -cambio en sus características químicas debido a la capitación de dióxido de carbono de la atmósfera-.

LarvalBot se trata de un interesante proyecto relacionado con la IA y la robótica cuyo fin es salvar el coral y preservar la importancia de los arrecifes en la naturaleza marítima. Es un robot autónomo y submarino desarrollado mano a mano entre investigadores de la Universidad de Tecnología de Queensland y la Southern Cross University, ambas en Australia. Este esperanzador autómata ha sido ganador del premio de 225.000 dólares otorgado por la Great Barrier Reef Foundation, una organización sin ánimo de lucro destinada a la conservación de la mayor estructura viva del planeta, la Gran Barrera de Coral.

Este autómata tiene capacidad de transportar hasta 100.000 pequeños corales resistentes al calor. Las larvas de coral provienen de Australia y son altamente tolerantes a las aguas cálidas típicas de la zona. El pequeño robot detecta y elimina la población demográfica de estrellas de mar nativas de los arrecifes de coral indopacíficos, controlando así su población y llevando a cabo una restauración larvaria.

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El coral bebe debe asentarse para crecer, pudiendo reproducirse aproximadamente durante tres años después. Es a finales de noviembre cuando acontece el desove y los corales florecen, liberando sus gametos y formando las características flores de colores. Cuando suben a la superficie marítima se fertilizan, los embriones se convierten en larvas y descienden de nuevo al fondo del océano para adherirse al sustrato y dar lugar a una colonia. Según los datos aportados por sus creadores, tres robots Larvalpot pueden sembrar arrecifes al ritmo de 1.500 metros cuadrados a la hora.

Fuente | Ecoinventos/TechCrunch

Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.