Innovación

Diseñan un robot insecto inalámbrico que se `emborracha´ para dar el callo

Diseñan un robot insecto que se `emborracha´

Científicos del Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial de la Universidad del Sur de California han desarrollado un insecto robot que funciona con metanol. El alcohol otorga increíbles beneficios a este diminuto autómata.

Ya existen robots de todos los colores, tipologías y propósitos a lo largo y ancho del globo. Los autómatas colaboran en la realización de cirugías, ofician ceremonias religiosas como velatorios, doblan ropa a toda pastilla, escriben noticias, sirven cervezas o recolectan vegetales de forma autónoma. Algunos son tan minúsculos que escaparían a tu vista pero también existen otros de hasta 25 toneladas.

Si la semana pasada te contamos el increíble proyecto de montar una cámara diminuta a lomos de un escarabajo para retratar el mundo desde su perspectiva, ahora, otro grupo de investigadores del Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial de la Universidad del Sur de California ha desarrollado un robot insecto que bebe alcohol como fuente de energía.

Esta pequeña máquina llamada RoBeetle funciona con metanol y está diseñada para gatear, trepar y transportar cargas. No depende de una fuente de energía externa como cables o mecanismos inalámbricos. Cuando quiere seguir en funcionamiento, precisa repostar alcohol para seguir en movimiento.

Baterías biomórficas de zinc pueden proporcionar 72 veces más energía a los robots

Sus propiedades son realmente alucinantes: gracias a sus micromúsculos artificiales, el insecto robot es capaz de levantar y transportar 2,6 veces su tamaño, mientras que también destaca por su ligereza: pesa solo 88 gramos. En cuanto a los materiales, los músculos se respaldan en alambres de níquel-titanio hechos de superficies de platino. El fenómeno del movimiento se explica de la siguiente forma: cuando se calienta el metanol, los cables conectados a las piernas del robot se contraen y las piernas se acercan entre sí. Cuando el cuerpo se enfría, las piernas se extienden hacia atrás.

El insecto robótico puede almacenar diez veces más energía que una batería con la misma masa gracias al metanol. El propósito del diseño podría ser útil en diferentes campos en el futuro, empleándose para propósitos como inspeccionar infraestructuras de toda clase o sustituir a perros de búsqueda y rescate.

El estudio fue publicado en la revista Science Robotics.

Fuente | Interesting Engineering

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.