Innovación

Re Olivar, el biomaterial español que devuelve a la vida los huesos de aceituna

reportaje reolivar

Un día se toparon con la posibilidad de desarrollar un biopolímero a partir de huesos de aceituna y desde entonces, no han soltado esa idea. Son Naifactory Lab y hablamos con ellos sobre Re Olivar, su arrollador y versátil material made in Spain.

Eran un estudio de diseño que comenzó trabajando con instalaciones artísticas para eventos y festivales y proyectos de arquitectura efímera. “Nos mudamos a vivir en un espacio en la playa, en plena naturaleza y el contacto nos hizo ver la montaña de desperdicios que se generan y propició que tomásemos conciencia”, nos relata Joseán Vilar, uno de los fundadores de Naifactory Lab, junto a Silvana Catazine y Manuel Quesada.

A su retorno a España quisieron actualizarse e investigar en nuevos biomateriales y procesos de reciclaje que aportasen su granito de arena al cambio. 

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Buscando nuevas líneas innovadoras, una casualidad de la vida los condujo al hueso de aceituna como base de su innovadora apuesta actual de biopolímeros. Su compañera Silvana estaba comiendo en un bar antes de entrar en una formación de biomateriales, a la que tenía que llevar un residuo orgánico para trabajar e investigar con él. Como una suerte de serendipia, se topó con el resto de oliva en el plato y allí comenzó su andadura.

“La aceituna tiene un montón de bondades y es un residuo muy común en España”, nos cuenta Joseán. Tras completar las primeras fases un proyecto europeo de incubación les permitió profundizar en el desarrollo del material, conocer tecnología de fabricación digital o recibir mentoría. Sin embargo, recalcan que el tema de las ayudas estatles y comunitarias para el impulso de biomateriales deja mucho que desear. “El objetivo es que el biomaterial se encuentre en el mayor número de lugares posibles”.

El uso actual que tiene este subproducto es la quema para biomasa: por cada kilo quemado se liberan 2 kg de CO2 a la atmósfera, casi la misma cantidad que emite el motor de gasolina de un coche por cada litro consumido. En Naifactory la contemplan como un valioso regalo del olivo que puede ayudar a cuidar el planeta y a elaborar una nueva línea de materiales circulares.

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La mezcla básica de los huesos de aceituna con otros ingredientes 100% naturales permite que se diversifique en un rico abanico de texturas y aspectos según la cantidad y calidad de hueso -granulado, polvo o harina- empleados en el procedimiento.

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Sus ventajas son muchas ya que de este residuo nacen niomateriales moldeables, mecanizables, compostables y que puede reutilizarse volviéndolos a derretir. También destaca su versatilidad: con ellos pueden hacerse muebles, lámparas y otros objetos decorativos, envases sostenibles e incluso juguetes. 

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Tras el lanzamiento se encontraron con una gran acogida y mucho interés por parte de empresas y proyectos de todos los tamaños. Todavía necesitan escalones y tiempo para surtir toda la demanda que han recibido. Sin embargo, advierten contra el greenwashing. “Muchas empresas están desesperadas por limpiar su nombre y hay que tener cuidado porque lo que no queremos es que nuestro proyecto acabe en las manos equivocadas”. Por ello, buscan compañías que quieran usar su biomaterial de verdad.

Hay que cambiar muchas cosas. “Ahora existe el packaging del packaging del packaging. Deberíamos reducir lo máximo posible la generación de residuos. En los casos en los que no sea posible, los biomateriales ofrecen una buena alternativa porque se degradan”. También aclaran que su biomaterial no sustituye al plástico en todos los casos ni supuestos.

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Su paso es acelerar lo que puedan el proceso y hacer viable su proyecto lo más rápido posible. “Estamos en una carrera a contrarreloj contra esta hecatombe que supone el cambio climático”. 

No quieren que su biomaterial viaje lejísimos y por tanto se imbuya de una enorme huella de carbono, recordando que el transporte marítimo es una de las mayores fuentes de contaminación del mundo. “Un barco grande de transporte de contenedores contamina lo mismo que 50 millones de coches, y ahora en el planeta hay 60.000”. 

envases

“Ya hemos desarrollado una silla, una perfume, una estantería y otros productos”, revela. Su mentalidad es aprovechar los residuos propios de cada país para generar nuevos biomateriales, en lugar de exportarlos. De este modo se contribuye a la economía circular y se reducen los graves gastos ambientales asociados a la logística. “El hueso de aceituna tiene más valor aquí, lo llevamos consumiendo toda la vida”. 

También imparten formación especializada, en la actualidad workshops online debido a la situación de la pandemia. “La gente alucina de que puedas hacer una maceta con la cáscara de una naranja”. Subraya que lo más importante de estas alternativas formativas es que la sociedad comience a ver los residuos como potenciales materias primas y que la gente se enganche a esta tendencia, cambiando su forma de producir, trabajar y consumir.

“Existe un gran cambio de mentalidad pero por otro lado estamos generando más basura que nunca, es una gran contradicción”. Proyectos como el suyo nos invitan a todos a pisar el acelerador de la lucha contra el cambio climático, buscar materiales nuevos y tomar conciencia, cada día, de que no hay planeta B. El minutero del reloj juega en nuestra contra. “Esta no solo es la guerra contra el plástico, sino contra nosotros mismos”. 

Crédito de la imagen de portada | José Romero

Resto de imágenes | Naifactory Lab.

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.