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¿Qué son las biocostras y cómo ayudan al suelo frente al cambio climático?

¿Qué son las biocostras y cómo ayudan al suelo frente al cambio climático?

Una investigación realizada durante siete años muestra cómo la presencia de biocostras amortigua en los suelos mediterráneos efectos del cambio climático como la mayor vulnerabilidad de los nutrientes metálicos al lavado.

Sabemos que España es una zona especialmente vulnerable al cambio climático: más tormentas, fenómenos extremos, noches tropicales, olas de calor, sequía o desertificación del suelo son algunas de las devastadoras consecuencias que tendrá el fenómeno en nuestro país. Si atendemos al suelo, este estará afectado por los aumentos en la temperatura y la disminución del agua disponible en el suelo, con múltiples efectos ecológicos negativos. Un estudio apunta a las biocostras como nuestras principales aliados. 

Según recogen desde la Agencia Sinc, investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Universidad de Alicante (UA), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Cádiz (UC) han analizado, mediante un experimento de campo de siete años, los cambios producidos por los aumentos de temperatura, la reducción de las precipitaciones y la presencia de biocostras sobre la disponibilidad de metales en suelos. La subida en los termómetros y el descenso en las lluvias hacen más nutrientes los nutrientes metálicos al lavado y propician pérdidas.

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No obstante, las biocostras nos ayudan a amortiguar estos daños. ¿Qué son las biocostras? La web especializada Geoinnova las describe como “comunidades de cianobacterias, algas, hongos, líquenes, musgos y microorganismos que cubren los espacios libres entre la plantas en las regiones áridas y semiáridas, y con un papel clave en la disponibilidad y la distribución de agua en el suelo de los ecosistemas semiáridos”.

El dilatado experimento de campo en el suelo mediterráneo revela que las biocostras hacen más resilientes los suelos a los impactos del cambio climático.  “Necesitamos proteger las costras biológicas de los suelos para conservar las zonas áridas, que ocupan ya más del 40 % de las zonas terrestres emergidas, y que van a seguir aumentando en el futuro como consecuencia de la presión antrópica”, apunta Eduardo Moreno, investigador de la UAM y autor responsable del artículo.

Claves del experimento

Los investigadores se sirvieron de muestras de un experimento de campo en el sureste de la península ibérica, puesto en marcha y mantenido por el grupo del investigador distinguido de la UA Fernando T. Maestre. En los suelos áridos de este carácter existen limitaciones en algunos nutrientes metálicos, sobre todo micronutrientes como el hierro o el zinc, además de otros como el potasio o el magnesio.

En su trabajo, los investigadores utilizaron muestras de un experimento de campo en el sureste de la península ibérica, puesto en marcha y mantenido por el grupo del investigador distinguido de la UA Fernando T. Maestre. Para llevarlo a cabo se sirvieron de cabinas de manipulación de temperatura y lluvia, seleccionando zonas con alta y baja presencia de biocostras bajo condiciones ambientales, con un aumento de 2-3 ºC y/o con un 30 % de disminución de la lluvia. Los investigadores realizaron análisis en 2010 y 2017, tras siete años de tratamiento.

Los resultados de la investigación han sido publicados en la revista Communications Biology. 

Imagen | Fernando T. Maestre

Fuente | Agencia SINC

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.