Innovación

Qué es la eternidad aumentada (o cómo este CEO seguirá trabajando después de muerto)

Qué es la eternidad aumentada (o cómo este CEO seguirá trabajando después de muerto)

La inmortalidad, o al menos la digital, podría dejar de ser el sueño húmedo de cualquier autor de ciencia ficción para convertirse en una realidad gracias a algunos extravagantes y ciertamente distópicos proyectos actuales.

Hossein Rahnama de la Universidad canadiense de Ryerson trabaja en la eternidad aumentada, un avance que podría desdibujar la línea entre el Más Allá y el lugar donde los comunes mortales pasamos el día a día. En la actualidad uno de sus proyectos es ayudar al CEO de una importante compañía financiera a seguir viviendo después de su muerte, brindando consejos a su sucesor como consultor virtual. 

En su proyecto se podrían elaborar chatbots mediante datos personales que funcionen con algoritmos de IA y se basen en el archivo digital que deja una persona cuando fallece, desde correos electrónicos a textos, tuits o post en las redes sociales. Subiendo la información a redes neuronales artificiales que funcionan como un cerebro, comprendiendo los patrones del lenguaje mediante el machine learning y procesando nueva información, “el ser digital de la persona evoluciona después de que su ser físico haya muerto”.

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Así, esta nueva persona digital podría interactuar con el resto de personas, manteniéndose al tanto de la actualidad, desarrollando nuevas opiniones y convirtiéndose en un ente basado en una persona real. A medida que generemos más gigabytes de huella digital, más posibilidades tendrán estos chatbots de eternidad aumentada -que podrán basarse en texto, en un asistente de audio como Siri, un vídeo digital o un personaje animado en 3D en un entorno de realidad virtual. Incluso sería posible estar incrustado en un robot humanoide.

“Ya es suficientemente difícil crear agentes de software que puedan llevar a cabo una conversación de sonido natural, y mucho menos capturar la personalidad de una persona específica. No hay software que pueda interactuar, comunicarse y tomar decisiones de la manera que una persona lo hace”, subraya Rahnama al MIT, afirmando que todavía estamos lejos y que el avatar del CEO será una “herramienta de apoyo a las decisiones empresariales”, pero que no será capaz de dirigir la empresa. Para ello, la IA debería comprender y adaptarse al contexto.

Un concepto similar se apoderó de los titulares hace unos años, cuando la startup rusa de software Eugenia Kuyda creó una representación de chatbot de su mejor amigo, Roman Mazurenko, quien había fallecido a fines de 2015.

Tal y como informaba The Verge, Kuyda creó el bot al conectar los mensajes personales de Mazurenko con amigos y familiares en una red neuronal, construido con el marco de aprendizaje de máquina de código abierto de Google, TensorFlow. El bot era, según la propia admisión de Kuyda, no muy preciso ni pulido, pero cuando respondía a las preguntas, a menudo sonaba muy parecido a su ser querido. Kuyda dice que la principal complicación al tratar de crear versiones digitales de los muertos es que las personas somos complicadas. “Somos básicamente como veinte mil personalidades a la vez”.

Otra empresa, Eternime, con sede en Mountain View, ofrece incorporar su información personal a un avatar inteligente parecido a ti y que vivirá para siempre y permitirá que otras personas en el futuro tengan acceso a tus recuerdos. Su fundador, Marius Ursache, ha estado promoviendo la idea durante años, y más de 40.000 personas se han inscrito en la lista de espera. Por el momento, la vida (digital) después de la muerte continúa siendo una incógnita.

Fuente | MIT

Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.