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Así es el programa de Cantabria que ha reducido los suicidios con Big Data y atención integral

Así es el programa de Cantabria que ha reducido los suicidios con Big Data y atención integral

Cada día, en España, 10 personas se suicidan, el doble de las que mueren por accidentes de tráfico. Los expertos urgen retomar la iniciativa que preparaba un Plan Nacional de Prevención de Suicidio y, mientras tanto, las cifras revelan que España tiene aún mucho que avanzar para hacer frente a los problemas de salud mental.

Cada día, en España, 10 personas se suicidan, el doble de las que mueren por accidentes de tráfico. Las estimaciones sitúan la cifra de personas que cada año intentan quitarse la vida en 35.000.

El suicidio es “multicausal y multifactorial”, por lo que no se puede establecer una relación causal con un único fenómeno, explicaba Andoni Anseán, presidente de la Sociedad Española de Suicidología (SES), en una entrevista anterior con Business Insider España.

“Para valorar el riesgo suicida hay que prestar atención a los factores de riesgo y precipitantes que pueda haber y a la ausencia o disminución de los factores de protección”, advierte el presidente de la SES.

Para poder coordinar y distribuir mejor los recursos, todos los expertos abogan por la creación de un Plan Nacional de Prevención de Suicidio.

A finales de 2019, la entonces ministra de Sanidad, Luisa Carcedo, aseguró que un plan de prevención a nivel nacional estaría listo en meses y que era una prioridad dentro de Estrategia Nacional de Salud Mental 2019-2024. Sin embargo, la iniciativa tenía que haberse presentado en marzo y lleva desde entonces paralizada por la pandemia. 

Los expertos urgen a retomarla y, mientras tanto, las cifras revelan que España tiene aún mucho que avanzar para hacer frente a los problemas de salud mental. 

Según los datos del Consejo General de Psicología de 2016, España tiene un ratio de 4,3 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, frente a los 18 por cada 100.000 que tiene como media la Unión Europea.

Las cifras del mismo año señalan que España invierte en salud mental 5,5 euros por cada 100 que destina al gasto total sanitario, una cifra inferior a la media de la UE, que alcanza los 7 euros.

En cuanto a los psiquiatras, con algo más de 10 especialistas por cada 100.000 habitantes, España se sitúa como el cuarto país con menos psiquiatras de la Unión Europea, donde la media es de 18.

Sin embargo, el ‘Programa de alta resolución para el manejo de la conducta suicida y prevención del suicidio (CARS)’ desarrollado por el Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla demuestra que hay margen para hacer las cosas de manera diferente.

Iniciado en 2016, esta estrategia que busca atender de forma rápida, intensiva e integral a las personas en riesgo de suicidio y facilitar que la persona pueda recuperarse podría estar detrás de la bajada en las muertes por suicidio en Cantabria.

En un momento en el que la atención de todos los profesionales sanitarios es oro, el equipo de la unidad de psiquiatría que integra el programa CARS habla con Business Insider España para explicar las claves detrás de su programa que parece estar teniendo éxito en la reducción de los suicidios. 

El objetivo: lanzar una estrategia integral que pudiera atacar “uno de los problemas más importantes de salud mental” 

“Lo pusimos en marcha en 2016”, señala el jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Jesús Artal, que recuerda que el suicidio “es uno de los problemas más importantes de salud mental”.

El suicidio es la primera causa de muerte no natural en España y en 2018 (último año del que hay cifras disponibles) se cobró 3.539 vidas.

“En su momento lo eran los accidentes de tráfico y una campaña nacional consiguió bajar a un tercio las muertes por accidente de tráfico”, recuerda Artal. “En cambio con el suicidio llevamos alertando años sobre este problema de salud y no se ha hecho nada concreto, no hay estrategias regionales”, lamenta.

El psiquiatra reconoce que su estrategia partía con cierta ventaja: “somos una comunidad pequeña, tenemos un buen sistema sanitario, tenemos centralizada toda la información e incluso ya manejamos modestamente big data para saber cuántos intentos de suicidio ha habido en los últimos 20 años”.

Artal señala que todos los planes de salud mental tienen un apartado específico dedicado al suicidio y que el plan de salud de Cantabria también implementa una estrategia que engloba el ámbito educativo y de prevención, pero su enfoque era todavía más ambicioso.

“Sobre todo nos enfocamos a la población de más riesgo que son aquellas personas que han manifestado ideas de suicidios en los días previos o que incluso han llevado a cabo una tentativa“, explica el psiquiatra. “A ellos se dirige nuestro programa CARS, aunque también tiene educación, prevención, autopsias psicológicas y al manejo y atención de personas que sobreviven a un paciente que se ha suicidado”, describe.

Los pacientes son atendidos de forma inmediata por un equipo multidisciplinar

El psiquiatra bucea en la clave del éxito del programa.

“Es un programa asistencial de las personas que han llegado a urgencias con ideas o con un intento de suicidio a las cuales se considera que no es indispensable ingresarlas ahora porque tenemos ese programa que garantiza un seguimiento intensivo. O bien, personas que están en un estado mental que precisan de una tención más intensiva de la que se puede prestar en un momento dado en una vía de salud estándar”, señala.

Además, la estrategia puso en marcha primero un estudio piloto para conocer cuántos pacientes ingresaban, cuántos no requería ingresos y qué conductas se solían llevar a cabo. Con los datos que recabaron sentaron las bases del nuevo programa. 

“¿Significa que antes no atendíamos a los pacientes con conductas suicidas? No, los atendíamos, obviamente”, advierte la doctora Ana Isabel de Santiago, la responsable de este programa y jefe de sección de Psiquiatría de Valdecilla.

“El problema a atacar era que el momento en el que se derivaba al paciente a un especialista tras la visita a urgencias podía ser indeterminado”, explica de Santiago. “Ahí es donde nosotros podemos hacer algo: recogemos a las personas que han sido atendidas con conducta suicida de manera inmediata”, concluye.

Gracias al CARS, a los pacientes “se les va a ver en la consulta y se les va a seguir de manera intensiva y con un equipo multidisciplinar”, señala. La doctora insiste en que no solamente se centran en el tratamiento farmacológico, sino en dotar a estas personas de herramientas para manejar esa situación de riesgo en la que estaban.

“Organizamos una cita de 24 horas o 72 horas como máximo y luego un seguimiento intensivo por un equipo multidisciplinar porque el suicidio es un fenómeno muy complejo y necesita de una atención integral“, explica.

La permanencia en el programa puede durar entre un mes y tres meses. “También estamos apostando por las nuevas tecnologías y vinculado a este proyecto las usamos para atender de forma continuada, personalizada y a través de un contacto casi continuo con los pacientes incluidos en el programa”, añade Artal.

Los primeros indicadores señalan que el programa funciona 

“El programa ha tenido reconocimiento y es bueno para los pacientes y para el sistema porque creemos que hay unos indicadores más o menos claros de que estamos funcionando”, asegura Artal, que reconoce que no es fácil demostrar si el programa tiene un efecto determinante y menos en Cantabria, donde la tasas de suicidios se encuentra por debajo de la media nacional.

Sin embargo, “con nuestro protocolo tenemos datos interesantes: menos hospitalizaciones, menos días de estancia, menos intentos nuevos y, además, tenemos una disminución de las tasas de suicidio en Cantabria que no se está dando en ninguna otra comunidad”.

El programa ha obtenido el primer premio de la VI edición de ‘Premios Afectivo Efectivo’ en la categoría de iniciativas que mejoren los resultados en salud de los pacientes.

La doctora de Santiago también ofrece cifras que avalan el programa. “En 2017 observamos un descenso en el número absoluto de muertes por sucidio y nos preguntamos si tendría que ver con nosotros o no”, recuerda.

“Pero es que se ha mantenido en el 2018. Las tasas han disminuido más de 2 puntos“, señala. “Se ha disminuido de manera espectacular la necesidad de ingreso de estas personas frente al 25% que teniamos en el estudio piloto”, compara. De hecho, con una cifra de suicidios de 28, Cantabria es la única comunidad que mantiene una tendencia descendiente.

“Por otro lado el programa demuestra que si nosotros atendemos a esos pacientes de manera rápida e intensiva hay otros beneficios: por un lado, dejamos camas libres y dejamos tiempo de psiquiatra para otras urgencias”, añade la docta. “Es eficaz al disminuir el riesgo de suicidio, pero también para todo el sistema sanitario”, concluye.(Comparación con Asturias: 12% actualmente y País Vasco en torno al 8%).

La estrategia utiliza big data para conocer la evolución de los últimos 25 años

Luis Gaite, psiquiatra del CARS, explica también el papel que ha jugado la tecnología en la implementación del programa.

“Nos parecía muy importante saber a cuántas personas tenemos que atender con problemas relacionados con suicidio”, explica. “¿Cuántas personas vienen a urgencias todos los años por este tema? Hicimos un estudio piloto, pero, claro, un estudio piloto es muy sacrificado”, reconoce.

“Tenemos una historia clínica digital y analizamos todos los informes de urgencias que teníamos desde el año 1994 de personas que habían acudido a urgencias de Valdecilla por este motivo teniendo en cuenta de que en toda Cantabria somos la única urgencia psiquiátrica”, explica.

“Lo que tenemos al final es una perspectiva de 25 años de cómo ha sido la evolución de la demanda en urgencias con problemas relacionados con suicidio”, concluye.

Algunos de los datos que obtuvieron fueron el aumento de visitas desde el año 2018 (187) al 2019 (250) y la conclusión de que acudía una persona cada dos días. “Claramente esos datos nos indicaban de que había que poner en marcha un programa para atender a estos pacientes”, explica.

De cara al futuro, los psiquiatras esperan que el programa sea regional y que otras comunidades autónomas puedan adoptarlo

Para el futuro, a Jesús Artal le gustaría que el programa fuera regional, ya que ahora mismo se centra en el área sanitaria de Santander. Ya lo consiguieron con el programa de psicosis y esperan que pueda materializarse en el marco del próximo programa de salud mental.

También quieren reforzar la línea de cursos de formación a colectivos profesionales esenciales en la atención al suicidio como son los policías o los bomberos y desarrollar la dimensión tecnológica de la estrategia. 

A medida que el programa consolide su éxito, el psiquiatra también espera que pueda contar con “un equipo que no sea a tiempo parcial y compartiendo con otras unidades, un equipo más estable”.

De Santiago asegura que han recibido mucho interés en el programa, por lo que están trabajando en crear un plan funcional para que las comunidades puedan ponerlo en marcha en sus propios dispositivos.

“El programa está altamente protocolizado —aunque es totalmente individualizado para cada persona— lo que permite ponerlo en marcha en cualquier lugar“, asegura.

Recursos disponibles

Teléfono contra el Suicidio: 911 385 385

Teléfono de la Esperanza: 914 59 00 50

Teléfono ANAR de ayuda a niños y adolescentes: 917 26 27 00

Chat ANAR de ayuda a niños y adolescentes. 

Guías para la detección y prevención de la conducta suicida

Guía para el tratamiento del suicidio en los medios de comunicación

*Artículo original publicado por Ana Zarzalejos en Business Insider

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