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Pajitas de hierba, la alternativa zero waste nacida en Vietnam

Pajitas de hierba, la alternativa zero waste nacida en Vietnam

Las pajitas de plástico nos sobrevivirán a nosotros y a varias generaciones de nuestras familias sin biodegradarse. Por eso, existen alternativas compostables como esta surgida en Vietnam: se trata de las pajitas de hierba, comestibles y que incluso sirven para masticarse y limpiar encías y dientes.

El impacto ambiental de una pequeña pajita de plástico es enorme, y desde luego los segundos o minutos de uso que le otorgamos no son nada en relación a la inmensidad de su supervivencia.

Según datos de WWF,  solamente con las pajitas que se usan al día en Estados Unidos se puede dar dos vueltas y media al planeta por la línea del ecuador. La fauna marina es la gran dañada: en muchas ocasiones acaban envenenados o asfixiados por plásticos que dificultan su movilidad o son confundidos con alimentos. La plaga es tal que para 2050 podría haber más plásticos que peces en el océano.

Además de legislar contra su fabricación y reducir o prohibir su uso, también es importante buscar alternativas ecológicas como esta, biodegradables y basadas en materiales que brinda la propia naturaleza.

En Vietnam la empresa Ống Hút Cỏ ha lanzado una pajita hecha de hierba silvestre. Detrás de la creación se encuentra Tran Minh Tien, que probó a usar una hierba llamada Lepironia Articulata local conocida como co bang, que crece cerca de la región del delta del Mekong en el suroeste de Vietnam. Así, nació su granito de arena en la lucha contra el plástico.

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La hierba juncia tiene un tallo hueco, por lo que es más natural que en forma de paja. Las pajitas vienen en dos variantes, una seca y otra fresca. El proceso de elaboración es sumamente sencillo: cuando la hierba crece y se cosecha, se lava y se corta en trozos de 20 centímetros. También se utiliza una varilla de hierro para limpiar la parte interior de las pajitas. A continuación, se lavan y remojan una vez más y ya están preparados para comercializarse frescas. Si se van a vender secas se dejan al sol y hornean.

Esta última versión se puede almacenar durante dos semanas, refrigerar y almacenar en bolsas herméticas. Si necesita que las pajitas frescas duren aún más, el sitio web de la empresa sugiere hervir las pajitas con un poco de sal, dejarlas secar y guardarlas en un lugar fresco y seco. La variante seca se puede almacenar a temperatura ambiente por un plazo de seis meses.

Ambas especies de pajitas de pasto son comestibles, y masticarlas después de las comidas puede mejorar la limpieza de sus dientes y encías, dijo Ống Hút Cỏ. Por supuesto, se trata de un producto completamente compostable, asequible a nivel económico y que no contiene productos químicos ni conservantes. 

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.