La cuenca del Mediterráneo se ve golpeada por el cambio climático de “forma más dura que otras regiones del mundo”. Así lo asegura el profesor Wolfgang Cramer, director científico del Instituto Mediterráneo de Biodiversidad y Ecología. Este científico está al frente del estudio que apunta que no sólo es que las temperaturas suban a un nivel más rápido en esta parte del mundo sino que tendrá un impacto directo en el nivel del mar, que subirá un metro.

El alza de las temperaturas en la cuenca mediterránea se produce un 20% más rápido respecto a la media mundial. Y es que, en comparación con los niveles preindustriales, esta zona ha experimentó un aumento de 1,5 grados centígrados.

11 cosas que puedes hacer para mantener los océanos limpios

El que es el primer estudio sobre los efectos del cambio climático en esta región estima que la temperatura subirá 2,2 grados centígrados hasta 2040 si se mantienen las actuales políticas. La subida sería de hasta 3,8 grados centígrados poniendo como horizonte el 2100. Las consecuencias de tal cambio de temperaturas son las que cabría esperar y sobre las que los científicos han advertido tantas veces: aumentaría la pobreza relacionada con el agua potable, la comida y la seguridad del hogar.

En dos décadas, además, 250 millones de personas sufrirán pobreza hídrica en la zona por las sequías. El informe advierte de que el cambio climático afectará especialmente a las poblaciones más pobres, de que habrá más olas de calor así como sequías más extremas y más frecuentes.

En este escenario, la subida del mar superará el metro en 2100 lo que implicará que 37 millones de personas estarían en peligro. De hecho, el estudio estima que ya en 2040 cerca de 250 millones de personas sufrirán pobreza hídrica y dispondrán de menos de de 1.000 metros cúbicos de agua por cabeza al año.

En el futuro también se producirá una desertificación en la cuenca mediterránea y las áreas quemadas podrían crecer hasta un 40%. No menos importante será la incidencia de las enfermedades respiratorias, cardiovasculares y un menor acceso a alimentos saludables.

*Artículo original publicado por Lidia Montes en Business Insider