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Los pueblos indígenas son los mejores protectores de los bosques, según Naciones Unidas

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Un completo informe publicado por Naciones Unidas confirma que los pueblos indígenas son los mejores guardianes de los bosques e insta en blindar la protección de sus derechos a la tierra para combatir la crisis climática y de biodiversidad.

Un nuevo informe acaba de salir a la luz para confirmar una verdad que ya se ha demostrado en otras ocasiones: el cuidado y especial protección que suponen los pueblos indígenas para la naturaleza. Titulado Forest governance by indigenous and tribal peoples y elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC), ofrece una completa revisión de más de 300 estudios de las últimas dos décadas para mostrar que las tierras controladas por las comunidades indígenas de América Latina son las mejor protegidas de la región.

El informe se centró en América Latina porque los derechos territoriales de los pueblos indígenas han sido históricamente los mejor protegidos. Allí, dos tercios de las tierras pertenecientes a comunidades indígenas y afrodescendientes cuentan con la titularidad, algo que no sucede en otros continentes como África o Asia. “América Latina fue realmente pionera y de muchas maneras sorprendentemente progresista en términos de políticas públicas hacia estos territorios”, subraya autor principal del informe y gerente de la instalación forestal y agrícola de la FAO.

La tribu Uru-Eu-Wau-Wau usa drones para evitar la deforestación del Amazonas

Gracias a este blindaje, los pueblos indígenas controlan 404 millones de hectáreas en América Latina, aproximadamente una quinta parte del total del continente. Este área cuenta con más del 80% de masa forestal y casi el 60% está en la cuenca del Amazonas, donde los pueblos indígenas controlan un territorio más grande que Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Noruega y España juntos. Comparando la gestión del bosque que hace la comunidad indígena y no indígena, se demuestra que el manejo de los primeros es bastante más exitoso.

Esto se traduce en tasas de deforestación más bajas, y una huella de carbono mucho menor. En la Amazonia peruana, los indígenas fueron el doble de efectivos a la hora de reducir la deforestación entre 2006 y 2011 que otras áreas protegidas similares en ecología y acceso.

Los territorios en los que residen estas poblaciones representan el 30% del carbono almacenado en los bosques de América Latina y el 14% del carbono almacenado en las selvas tropicales de todo el mundo. Son prácticamente netos en su huella. Y para muestra, un botón: entre 2003 y 2016, la parte de la cuenca del Amazonas controlada por indígenas extrajo el 90% del carbono que emitía.

Mayor diversidad en las tierras indígenas

La biodiversidad es otro punto esencial que recoge el informe de Naciones Unidas. En Brasil, la zona indígena contiene más especies de mamíferos, aves, reptiles y anfibios que en todas las demás zonas de conservación del país. En Bolivia, los territorios indígenas albergan dos tercios de sus especies de vertebrados y el 60% de sus especies de plantas.

La conclusión más importante es que el resto de continentes podrían aprender de la experiencia latinoamericana, aunque también allí hay que blindar los derechos. Gobiernos como el de Bolsonaro en Brasil están haciendo retroceder activamente los derechos indígenas, retirando territorios a las poblaciones nativas y abriendo los bosques a las empresas mineras o ganaderas, la industria maderera o los cultivos para soja. También es fundamental combatir de forma activa el furtivismo: en lugares como Paraguay, el mayor peligro lo representan las empresas que invaden ilegalmente el bosque y expulsan a los indígenas.

También ha habido numerosos asesinatos de activistas ambientales en los últimos años: solamente en 2019 asesinaron a 212, batiendo un nuevo récord. Y el coronavirus no ha dejado indemnes a estas poblaciones: muchas de ellas excluídas de la atención sanitaria, aisladas y con problemas de abastecimiento. A su vez, la deforestación y la pérdida de biodiversidad pueden convertir al Amazonas en fuente de carbono en lugar de sumidero, mientras que aumentarán las zoonosis causantes de próximas pandemias.

5 puntos de acción que propone el informe

El informe propone cincon cambios y propuestas de acción para salvaguardar la protección de los bosques indígenas:

  • Fortalecer los derechos a la tierra: Los grupos indígenas deben tener un derecho legal a su tierra y este derecho debe hacerse cumplir.
  • Pagar por servicios ambientales: Se trata de proporcionar a las comunidades los recursos que necesitan para continuar haciendo lo que ya están haciendo para defender estos territorios.
  • Apoyar la silvicultura indígena: Las comunidades indígenas tienen formas muy exitosas de gestionar los bosques. Los gobiernos pueden apoyar sus métodos con recursos financieros o tecnológicos sin imponer sus propias agendas.
  • Revitalizar el conocimiento tradicional: La evidencia sugiere que las comunidades que han mantenido vivas una mayor parte de sus tradiciones culturales son conservacionistas más exitosos. Por lo tanto, ayudar a las comunidades a mantener este conocimiento es clave.
  • Desarrollar el liderazgo indígena: Los esfuerzos para apoyar a los líderes indígenas, especialmente a las mujeres y los jóvenes, garantizarán que estas comunidades puedan continuar gestionando sus bosques con éxito mientras negocian con el mundo exterior.

Fuente | TreeHugger

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.