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Los pesticidas comunes alteran los ciclos naturales de sueño de las abejas

Los pesticidas comunes alteran los ciclos naturales de sueño de las abejas

Las abejas están consideradas como el ser vivo más importante del planeta y pese a ello, su población se ha reducido enormemente y podrían extinguirse en el futuro. Ahora, investigaciones destacan que los pesticidas comunes alteran sus ciclos naturales de sueño.

Las poblaciones de abejas se reducen a un ritmo alarmante debido a factores como el calentamiento global, la pérdida de hábitat y biodiversidad o las sequías. Además, el uso generalizado de pesticidas también es uno de los factores de mortalidad y decrecimiento: el más común de estos plaguicidas interfiere con los ciclos naturales de sueño del insecto, y por ende en su comportamiento diario y su salud. Varias especies de abejas se encuentran en la actualidad en peligro de extinción. 

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Los plaguicidas son uno de los impulsores más importantes de la tendencia a la desaparición de las abejas, y en el centro del problema se encuentran un tipo llamado neonicotinoides, que la UE prohibió en 2016 pero que todavía se usan en todo el mundo. Estos pesticidas se aplican a los cultivos para proteger las plantas en crecimiento de otras criaturas, pero los químicos que contienen interfieren con las moléculas productoras de energía de las abejas y pueden dejarlas inmóviles y hambrientas.

Las alteraciones de sueño inciden negativamente en la polinización

Así lo demuestra un nuevo trabajo de investigación llevado a cabo por la Universidad de Bristol, en el que los científicos sometieron a los abejorros a concentraciones del pesticida neonicotinoide similar al que padecerían en una granja, descubrriendo importantes alteraciones en sus ciclos naturales de sueño. El producto las hace más activas de noche y menos activas durante el día, impactando en su memoria, comprotamiento diario y reduciendo su activida de búsqueda y locomoción. El resultado final es que se reducen las oportunidades de polinización y la capacidad de cada colonia de abejas para crecer y reproducirse.

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“Ser capaz de decir la hora es importante para saber cuándo estar despierto y buscar comida, y parecía que estos insectos drogados no podían dormir”, dice el coautor, el Dr. James Hodge. “Sabemos que el sueño de calidad es importante para los insectos, al igual que es para los humanos, para su salud y para formar recuerdos duraderos”. Los investigadores también llevaron a cabo experimentos con moscas de la fruta y encontraron que la exposición a los neonicotinoides tenía un efecto muy similar.

“Las abejas y las moscas tienen estructuras similares en sus cerebros, y esto sugiere que una de las razones por las que estas drogas son tan malas para las abejas es que impiden que las abejas duerman correctamente y luego puedan aprender dónde está la comida en su entorno”, dice el doctor Sean Rands, coautor de la investigación.  El estudio de las abejas se publicó en la revista iScience, mientras que el estudio de la mosca de la fruta se publicó en Scientific Reports.

Fuente | Universidad de Bristol

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.