Innovación

Logran cultivar en laboratorio glándulas lagrimales humanas que funcionan

laboratorio de lágrimas

Esta semana ha visto la luz un hito increíble para la ciencia: investigadores consiguen hacer crecer pequeñas glándulas lagrimales incorpóreas en una placa de Petri. Estos organoides lloran cuando los científicos lo ordenan.

En un laboratorio han nacido las primeras lágrimas humanas que no proceden de ojos, sino de organoides cultivados de forma artificial con éxito. Investigadores del Instituto Hubrecht y UMC Utrecht se han valido de células madre para hacer crecer pequeñas glándulas lagrimales incorpóreas en laboratorio. En su reciente estudio publicado en la revista Cell Stem Cell, los investigadores demuestran su capacidad para hacer llorar a los llamados organoides cuando se les ordena.

Este proyecto desarrollado en los Países Bajos se trata de un avance clave para profundizar mejor en el mecanismo de producción de lágrimas, así como descubrir nuevos tratamientos para el cáncer de la glándula lacrimal, la enfermedad del ojo seco y otras afecciones oculares. En un futuro incluso se podrían desarrollar organoides transplantables a pacientes con deficiencias de funcionamiento en sus propias glándulas.

Estos organoides se construyen in vitro, en suspensión 3D, a partir de células madre que se multiplican para formar glándulas lagrimales, que se encuentran dentro del párpado superior. Entre sus funciones no está solamente suministrar líquido cuando lloramos, sino lubricar constantemente la córnea y protegernos de bacterias y patógenos dañinos. Incluso existen casos graves en los que la disfunción del conducto lagrimal puede provocar ceguera.

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Las glándulas lagrimales cultivadas en laboratorio están formadas por un tipo de célula de la glándula lagrimal humana, llamada ducta. Esta es responsable de que la glándula llore en respuesta a estímulos químicos como la noradrenalina, un neurotransmisor que envía un mensaje de nuestras neuronas a nuestras glándulas lagrimales.

Nuestros ojos siempre están húmedos, al igual que las glándulas lagrimales en un plato”, explica Marie Bannier-Hélaouët, candidata a doctorado en el Instituto Hubrecht de biología del desarrollo e investigación de células madre. Las células derraman lágrimas en el interior del organoide, llamado lumen, desencadenando que se hinche como si fuese un globo. Los investigadores utilizan el tamaño de la glándula como indicador de la producción de lágrimas.

El siguiente paso para este equipo será conseguir que crezcan glándulas lagrimales a partir de una gama más amplia de células. De este modo, podrían obtener una comprensión más profunda de qué es lo que nos hace llorar y cómo es parte integral de nuestra salud ocular.

Este avance se une a logros previos. El pasado año 2018 un equipo de la Universidad John Hopkins creó en laboratorio partes del globo ocular para estudiar cómo desarrollamos la “visión tricromática”, la capacidad de ver en rojo, azul, y verde.

Fuente | Interesting Engineering

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.