En la antigüedad, cuando un rey o una reina recibía un regalo en forma de comida, existían los llamados catadores de comidas que tenían que probarlo antes por si se trataba de veneno o de alguna sustancia química peligrosa. Quizás no llegando a esos extremos, pero IBM ha conseguido crear una especie de lengua electrónica que es capaz de analizar líquidos de una manera muy sencilla.

Esto no solo podría valer para saber si un líquido es peligroso, sino también para conocer los ingredientes con los que ha sido hecha una bebida en particular (adiós a ese ingrediente secreto de una conocida marca), ver la calidad del agua o incluso la antigüedad de un vino.

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De nombre Hypertaste, se parece a una rodaja de naranja o de limón que se posiciona sobre un recipiente en forma de vaso. La parte inferior que toma contacto con el líquido está compuesta de una serie de sensores electroquímicos que pueden detectar la presencia de combinaciones de moléculas.

Posteriormente estos sensores reaccionan a esta molécula produciendo señales eléctricas medibles que reproducen una especie de huella digital del líquido. Antes ya existía una lengua electrónica para la cerveza, pero ahora se lleva más lejos.

Una vez con esa huella digital, se transmite a un dispositivo móvil, y al mismo tiempo envía la información a un servidor en la nube. Allí el servidor en la nube compara dicha huella digital con otras huellas de líquidos conocidos y se envía la coincidencia más cercana al dispositivo móvil.

El proceso, aunque parezca largo no es así, dado que IBM Research asegura que toma menos de un minuto.