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La contaminación está encogiendo el tamaño del pene y mermando la fertilidad

tamaño del pene y fertilidad

Una reputada epidemióloga y científica medioambiental ha publicado un libro que examina el vínculo entre los productos químicos industriales y la longitud del pene, alertando de que el mundo moderno amenaza la reproducción, fertilidad y futuro de nuestra especie.

En su nueva obra Count Down, la doctora Shanna Swan sostiene una razón añadida para preocuparse la actual crisis climática y los elevados índices de contaminación química asociada al plástico. Esta amenaza silenciosa está alterando nuestro desarrollo reproductivo, mermando la dificultad y también encogiendo el tamaño del pene humano.

La obra de la afamada científica explica de qué forma la contaminación conduce a tasas más altas de disfunción eréctil, disminución de la fertilidad y un número creciente de bebés que nacen con penes pequeños. Su investigación dibuja un retrato sombrío de la longevidad y la capacidad de supervivencia de la humanidad. “En algunas partes del mundo, muchas personas de veintipocos ya son menos fértil que su abuela a los 35”, calificando la situación actual de crisis global.

El equilibrio hormonal de las personas está siendo modificado por productos químicos presentes en el medio ambiente y prácticas de estilo de vida poco saludables.  Según el libro, los seres humanos cumplen tres de los cinco criterios posibles que se utilizan para definir si una especie está en peligro o no.

La principal alteración es causada por los ftalatos, sustancias químicas utilizadas en la fabricación de plástico, que actúa en el cuerpo humano como  un disruptor endocrino. En la industria aumentan la flexibilidad de una sustancia y están presentes en juguetes, envases de alimentos, detergentes, cosméticos y otros productos. Ahora, se ciernen sobre el desarrollo humano e incluso llegan a los bebés, debido a los agentes contaminantes que absorben en el útero. 

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En los últimos veinte años, Swan ha escrito artículos sobre cómo estos químicos pueden transmitirse entre padres e hijos, tienen un impacto negativo en el deseo sexual femenino y, más recientemente, en la longitud del pene.

En una investigación de 2017 investigó la interacción entre el recuento de espermatozoides y la contaminación. Tras analizar 185 estudios con 45.000 hombres sanos, Swan y su equipo concluyeron que el recuento de espermatozoides entre los hombres de los países occidentales se había reducido en un 59% entre 1973 y 2011, alertando de las peligrosas consecuencias para la fertilidad.

La buena noticia es que desde la creación de la Agencia Europea de Medio Ambiente, los ciudadanos europeos están expuestos a un 41% menos de contaminación por partículas que hace dos décadas. Se cree que estas regulaciones les han otorgado a los europeos nueve meses adicionales de esperanza de vida, en promedio. Y de todos modos, queda mucho camino por delante.

Cabe destacar que numerosos químicos del plástico producen una toxicidad crónica, con numerosos efectos adversos como resultado de pequeñas dosis diarias de una sustancia química. Algunos son disruptores endrocinos y se han relacionado con alteraciones desencadenantes de diversos tipos de cáncer, infertilidad, problemas de desarrollo, enfermedades neurodegenerativas, enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes.

Fuente | Euronews

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.