Innovación

¿Hay abono después de la muerte? Seattle permitirá el compostaje humano en 2021

Washington es el primer estado de EE.UU en legalizar el compostaje humano

Polvo somos y en polvo nos convertiremos… ¿o mejor dicho en abono? Washington, que a principios de este año se convirtió en el primer estado de EE.UU en legalizar el compostaje humano, ofrece a los residentes opciones más allá del entierro o la cremación.

El ataud tradicional o la cremación ya no son las únicas alternativas para después dela muerte: ya son muchas las personas que plantan un árbol junto a la tumba de un ser querido, en Reino Unido han propuesto corredores verdes de enterramiento como alternativa ecológica y y han salido a la luz ideas inovadoras como cápsulas biodegradables para depositar las cenizas, ataudes de madera reciclada o incluso la transformación de cenizas en objetos físicos como diamantes azules, pisapapeles o incluso discos de vinilos.

Sin embargo, una idea más radical aflora desde Estados Unidos: la propuesta de renunciar al ataúd y la tumba y transformar tus restos directamente en abono, pasando a ser literalmente compostaje humano. El primer lugar del mundo que brindará esta alternativa abrirás sus puertas en Seattle durante la primavera de 2021. “La gente de todo el estado que me escribió está muy entusiasmada con la posibilidad de convertirse en un árbol o tener una alternativa diferente para ellos”, dijo el senador estatal Jamie Pedersen a NBC News tras aprobar el proyecto de ley.

La nueva ley permite la “recomposición” de los restos humanos, un proceso que acelera la descomposición y convierte los restos en un suelo lleno de nutrientes, que se puede utilizar como la familia lo considere conveniente. Ahí es donde el proyecto Recompose recibe su nombre y su misión: “Recompose toma la guía de la naturaleza. En el corazón de nuestro modelo hay un sistema que nos devolverá suavemente a la tierra después de que muramos”.

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La instalación que abrirá en Seattle, sin ningún parecido con una funeraria tradicional, albergará 75 recipientes de forma hexagonal donde se almacenarán los cuerpos para su descomposición. El desglose lleva unos 30 días con astillas de madera, alfalfa y paja. Sobre el terreno podrán cultivarse toda clase de hortalizas. Aunque a muchas personas puede resultarles turbio comer tomatees abonados con los restos de su abuela, los creadores del proyecto defienden que se trata de una forma de perpetuar el ciclo de vida del que proviene toda nuestra comida.

La recomposición o compost humano tiene algunos beneficios prácticos que vale la pena considerar también. Por un lado, es más económico. Un entierro tradicional en Estados Unidos cuesta un promedio de 7.000 dçólares, según la Asociación Nacional de Directores Funerarios, mientras que esta alternativa rondará los 5.500. Además, el compostaje es mucho más saludable para el medio ambiente, puesto que no se emplean fluidos tóxicos para embalsamar, y el suelo resultante rico en nutrientes puede emplearse como cultivo.

Por supuesto, solamente profesionales pueden llevar a cabo este proceso de forma segura -o lo que es lo mismo, esto no sentará precedente para que nadie pueda enterrar a sus seres queridos en el jardín-. Se aplicarán medidas para garantizar que ningún patógeno dañino sobreviva al proceso de recomposición, que ha sido otro punto de conflicto en los intentos anteriores de legalizar el compostaje humano. En este marco, un estudio dirigido por la investigadora Lynne Carpenter-Boggs de la Universidad Estatal de Washington, que recompuso seis cuerpos de donantes en un entorno cuidadosamente controlado, demostró que el proceso es seguro.

Fuente | Mother Nature Network

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.