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Japón quiere que pagues con criptomonedas en las Olimpiadas

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Japón es la tercera potencia económica mundial, pero la mayoría de pagos siguen haciéndose con dinero físico. Su plan para digitalizar la economía para las Olimpiadas es desarrollar una red de Blockchain para facilitar pagos en criptomonedas.

Japón no está preparado para las Olimpiadas. Pese a ser la tercera economía mundial, la gran mayoría de pagos siguen haciéndose con dinero físico en el país nipón.

La falta de digitalización de la economía japonesa ya de por sí sale caro. Implica mantener muchos ATM, cajeros, y medios de transporte para mover el dinero, lo que en total asciende a gastos de unos 18 mil millones de dólares al año. No obstante, el problema está a punto de ser mucho más grave con la llegada de los Juegos Olímpicos de 2020.

Cientos de visitantes de todo el mundo aterrizarán en Japón con sus tarjetas de crédito a las que están tan acostumbrados, y se encontrarán con un sistema financiero que no está preparado para afrontar pagos digitales. Las pérdidas podrían ser enormes.

El gobierno es consciente de que el apego del país nipón al dinero en efectivo es un problema, y se han propuesto que para 2025 un 40% de los pagos sean digitales. Para lograrlo están ofreciendo incentivos económicos a compañías que se esfuercen por digitalizar sus pagos, y de momento algunas de las propuestas más potentes para lograrlo suponen ir de un extremo a otro: Japón podría pasar de aceptar la  mayoría de pagos en efectivo, a promover pagos con criptomonedas.

Mitsubishi UFJ Financial Group (MUFG), el banco más grande en Japón, ha firmado un acuerdo con Akamai para desarrollar una red de pagos en Blockchain para las Olimpiadas. En caso de que el proyecto fuera un éxito, estaríamos ante la red de pagos más rápida y poderosa desarrollada hasta la fecha.

Aseguran que puede lidiar con más de un millón de transacciones por segundo, confirmándose cada transacción en un plazo inferior a dos segundos. Para poner esto en contexto: la red de Visa procesa miles de transacciones por segundo, mientras que Bitcoin lidia con 7 por segundo y cada transacción tarda al menos una hora en confirmarse.

Apostar por criptomonedas como vía de digitalización económica parece ser una opción prevalente en Japón. MUFG ya ha probado su propio token; Mizuho Financial Group está desarrollando su propia criptomoneda para pagos en el sector retail que planea lanzar en marzo; y SBI Holdings está desarrollando su primer token también para pagos en retail. En el mercado de las inversiones las criptomonedas también han sido bienvenidas en el país.

Japón se convierte así en un país ideal para dar el salto definitivo a los pagos basados en Blockchain, ya que carece además de la competencia de otros métodos de pago electrónicos. Podríamos ver como una de las mayores economías del mundo pasaría a digitalizar todo tipo de transacciones, llevándose a cabo a una velocidad mayor que en cualquier parte.

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Pero también cabe poner en duda la viabilidad del proyecto. Hasta ahora los pagos en blockchain aún no han logrado triunfar del todo. La volatilidad de las criptomonedas, unida a la amenaza de los hackers y la irreversibilidad de las transacciones son algunas de las desventajas, a lo que hay que sumarle que se trata de un sistema lento, caro y poco sostenible.

No obstante, en el caso de MUFG podría ser diferente. La red de Blockchain se basaría en los servidores de Akamai, una compañía cuya trayectoria y experiencia le permitiría operar la red de blockchain de manera mucho más eficiente, rápida y económica que en una red pública.

Eso sí, aún queda otro gran obstáculo: romper con las costumbres de los habitantes. ¿Cómo de realista es pedirle a una sociedad que pase de pagar con billetes y monedas, a pagar con criptomonedas? Se trata de un gran salto, pero MUFG y Akamai parecen confiar en que el considerable ahorro que supondrá será suficiente para convencer a la población.

Vía | MIT Technology Review

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Sobre el autor

Christiane Drummond

Graduada en Periodismo y redactora en TICbeat. ¿Qué me interesa? La innovación, la actualidad, la tecnología y, sobre todo, las personas.