Los objetivos que se han fijado en la Asamblea Nacional son claros y tienen fechas. A partir del 1 de enero de 2025 todo el plástico tendrá que reciclarse y en 2030 se reducirá a la mitad la comercialización de plásticos que tengan un solo uso, especialmente en embalajes.

El objetivo no es solo concienciar sobre el embalaje de todo tipo de productos, desde los industriales a los alimenticios, también prohibir la venta de líquidos en botellas de plástico cuando existan otras alternativas. Algo que ya está surgiendo en algunas marcas con el cartón o los brik.

Claves para reducir el desperdicio de alimentos en 2050

Entre las medidas que afectarán a la hostelería se encuentra el que en 2023 se eliminen los plásticos de un solo uso y los juguetes del mismo material como regalo. Esta es una actividad muy común en los sitios de comida rápida.

Pero también habrá otras medidas que no afecten directamente al plástico, sino a la sostenibilidad de un modo más general, como la prohibición de destruir los alimentos no vendidos. En este aspecto seguro que vemos la inventiva de muchos comercios. A día de hoy existen algunos que venden esta comida a un precio mucho más reducido a última hora.

Además, se añadirán en dos años espacios donde reciclar materiales y objetos más variados. Estos serán desde los materiales de construcción o bricolaje a los juguetes. Al fin y al cabo, todo lo que pueda tener una segunda vida.

Tras los decepcionantes resultados que ha habido en la Cumbre del Clima celebrada en nuestro país, parece que al menos algunos países han decidido pisar el acelerador con el objetivo de tratar de atenuar en lo posible la crisis climática existente.