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Esta delgada lámina de madera potabiliza el agua salada

Esta delgada lámina de madera potabiliza el agua salada

Un equipo de la Universidad de Princeton ha logrado desarrollar una fina membrana de madera natural que puede desalinizar el agua de mar, simplificando y abaratando este procedimiento.

Son muchos los que contemplan la desalinización como uno de los recursos más potentes para enfrentar la crisis mundial del agua. Dado que los océanos albergan el 97% del agua del planeta, se precisarán un aumento y mejora de las infraestructuras para potabilizar el agua salada.

En la actualidad y según datos de la Asociación Internacional de Desalinización existen unas 18.000 plantas desalinizadoras en el mundo y que satisfacen entre el 1% y el 3% de la necesidad global de agua potable. Los problemas fundamentales es el coste del proceso, la demanda de ingeniería especializada y el enorme gasto energético que ello implica, por lo que investigadores de todo el mundo ya buscan soluciones.

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Ahora, un equipo de la Universidad de Princeton dirigido por Jason Ren ha desarrollado una delgada lámina de madera porosa que puede permitir la desalinización por membrana, simplificando notablemente el proceso. Si lo habitual en este proceso era emplear el plástico como material, la madera natural, además no de no usar combustibles fósiles, también puede filtrar la sal a través de sus minúsculos poros y permitir el paso de las moléculas de agua. 

En concreto, la lámina desarrollada procede del tilo americano, sometido a un tratamiento químico para eliminar las fibras adicionales de la madera y lograr que la superficie sea resbaladiza para las moléculas de agua. El proceso el el siguiente: se calienta un lado de la lámina para que en ese hemisferio el agua que fluya se evapore, viajando al lado más frío y dejando atrás la sal.

El resultado es óptimo, ya que las moléculas se condensan dando como resultado agua fresca, sin tener que hervir todo el agua salada. Por el momento el sistema es capaz de filtrar cerca de 20 litros de agua por metro cuadrado de membrana por hora, más lento que las membranas poliméricas pero más sostenible a nivel medioambiental.

Para solucionar este problema sus desarrolladores deberán hacer la membrana todavía más fina: si actualmente tiene un grosor de 500 micrómetros, cabe tener en cuenta que las de plástico se aproximen a los 130 micrómetros de grosor.

Fuente | Science Mag

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.