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Esta ciudad ha cubierto cientos de paradas de autobús con plantas para las abejas

Plantas abejas Holanda

La ciudad holandesa de Utrecht ha decidido servir de apoyo a la preservación y cuidado de abejas cubriendo los techos de sus cientos de paradas de autobús de plantas para ellas.

Son la especie más importante de todo el planeta y sin ellas, desde los alimentos que comemos a la vida de millones de especies se verían interrumpidas. Hablamos de nuestras queridas abejas, los animales más valiosos del mundo según el Instituto Earth Watch. De ellas depende un 70% de la agricultura y pese a ello, el uso de pesticidas tóxicos o el cambio climático han propiciado que su población merme de forma preocupante. Mientras, la comunidad científica subraya la importancia de preservarlas y los gigantescos riesgos de no hacerlo.

Una ciudad holandesa ha dado ejemplo, cubriendo los techos de cientos de paradas de autobús con plantas como regalo para las abejas. Se trata de Utrecht y la vegetación escogida ha sido plantas Sedum.  Los refugios no solo apoyan la biodiversidad de la ciudad, como las abejas y los abejorros, sino que también ayudan a capturar el polvo fino y almacenar el agua de lluvia.

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Los techos son atendidos por trabajadores que conducen vehículos eléctricos. Además, las paradas de autobús han sido equipadas con luces LED de bajo consumo y bancos de bambú. Este “regalo para las abejas” forma parte del paquete de medidas diseñadas por Utrecht para mejorar la calidad del aire. El objetivo de la ciudad es introducir 55 nuevos autobuses eléctricos para fin de año y tener “transporte público completamente limpio” para 2028.

Además, la electricidad utilizada para alimentar los autobuses provendrá directamente de los molinos de viento holandeses. Utrecht también ejecuta un esquema que permite a los residentes solicitar fondos para transformar sus propios techos en techos verdes, contribuyendo a una economía más verde y a una ciudad sostenible y respetuosa con el medio ambiente. 

Cabe recordar la importancia extrema de proteger a los insectos, que se extinguen a una velocidad ocho veces mayor que la de los mamíferos, aves y reptiles. Los peligros que entraña esta grave pérdida de biodiversidad son de proporciones colosales –en última instancia, la extinción humana– , ya que constituyen el corazón de la cadena alimentaria.

Si no protegemos el planeta y preservamos los entornos naturales en una década tendremos un cuarto menos de insectos, en 50 años solo quedará la mitad y en 100 años no tendremos ninguno, tal y como advierte un estudio a gran escala publicado en la revista científica Biological Conservation.

Imagen de portada | Ramon Poulissen

Fuente | Independent

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.