Innovación

Descubren cómo convertir restos de producción de cerveza en biocombustible

Los residuos de cerveza ahora se pueden convertir en biocombustible

Científicos de la Universidad de Virginia Tech hallan una manera de hacer que el grano de cebada sobrante en la elaboración de cerveza sea útil extrayendo la proteína y la fibra que contiene y usándola para nuevos biocombustibles.

La producción de cerveza da como resultado un gran excedente de polvo sobrante. Este residuo se tata de un polvo rico en proteínas y fibra que se empleade forma común para alimentar ganado o directamente se desecha. Sin embargo, un grupo de investigadores procedentes de la Universidad Politécnica y Estatal de Virginia (Virginia Tech) han descubierto una nueva forma de aprovechar este excedente empleándolo para nuevos tipos de fuentes de proteínas o biocombustibles, entre otras alternativas.

Colaborando con cervecerías locales, Haibo Huang y su equipo lograron transformar el grano sobrante de esta industria en productos valiosos. El propósito era hallar un nuevo potencial del grano empleado en el proceso, que tiene un porcentaje de proteína muy alto en comparación con otros residuos agrícolas. En concreto, tiene un 30% de proteína y hasta un 70% de fibra, lo que dificulta la ingesta por parte de los humanos.

Los responsables apostaron por un camino más funcional y desarrollaron un nuevo proceso de fraccionamiento de molienda húmeda para separar la proteína de la fibra. Se sirvieron de un tratamiento de alcalasa para convertir el grano gastado en un concentrado de proteínas y un producto rico en fibra. Hasta el 83% de la proteína del grano gastado se recapturó en el nuevo concentrado.

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En un principio exploraron el potencial de este producto como ingrediente destinado a diferentes preparaciones alimenticiasm pero finamente decidieron usar bacterias para convertirlo en combustible.

Para esta nueva fuente de energía aplicaron una especie de Bacillus lichenformis que se encuentra en un manantial en el Parque Nacional de Yellowstone. Con ella convirtieron el grano gastado en 2,3-butanodiol, un compuesto que se utiliza para fabricar muchos productos, como caucho sintético, plastificantes y 2-butanol, un tipo de combustible.

En la actualidad los investigadores prosiguen su estudio intentando encontrar enzimas más económicas y accesibles para separar los componentes de proteína y fibra. De este modo, el proceso será más asequible y sostenible para el medio ambiente.

Fuente | Interesting Engineering

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.