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Una cuarta parte de la población mundial no tendrá acceso a la vacuna hasta al menos 2022

Una cuarta parte de la población mundial no tendrá acceso a la vacuna hasta al menos 2022

Tras analizar los acuerdos que los países ricos han alcanzado con los fabricantes, un nuevo estudio concluye que cerca de una cuarta parte de la población mundial tendrá que esperar a 2022 o incluso más para tener acceso a la vacuna.

En España se prevé que las primeras dosis de la vacuna contra la covid-19 -las de Pfizer y BioTech- lleguen a partir del próximo cinco de enero, una vez que la Agencia Europea del Medicamento apruebe previsiblemente su uso el 29 de diciembre. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, declaraba que “habrá vacunas para todo el mundo y sobrarán”. Pero, ¿llegará la vacuna a la vez a todos los lugares del mundo? La respuesta es no: las naciones más defsavorecidas y con menos recursos económicos podrían tener que esperar más allá de 2022. 

A mediados de noviembre, antes de que las vacunas COVID-19 tuvieran la aprobación regulatoria, los países habían reservado un total de 7,48 mil millones de dosis de las vacunas, suficiente para cubrir 3,76 mil millones de personas. Pero de las 13 vacunas diferentes con pedidos por adelantado, todavía no está claro cuántas realmente tendrán éxito.

Las cuentas no salen si tenemos en cuenta que cerca de la mitad de las dosis han sido reservadas por países más ricos, pero los países de ingresos bajos y medianos representan el 85% de la población mundial. Incluso si todas las vacunas líderes avanzan y pueden alcanzar la producción máxima, el estudio realizado pro profesores de la Escuela de Salud Pública John Hopkins revelan que el 22,5% de la población mundial podría tener que esperar hasta al menos 2022 para la vacunación.

Una dosis de la vacuna de Moderna vale diez veces más que la de AstraZeneca

El hecho es que no servirá de mucho vacunar solamente a una parte pequeña del globo que reside en lugares de altos ingresos. “Si no frenamos la pandemia a nivel mundial, puede regresar, y el comercio y los viajes en el mundo no volverán a los días anteriores al COVID”, apunta Anthony So, profesor de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins y uno de los autores de la investigación, publicado hoy en The BMJ.

Para facilitar su distribución en países de bajos ingresos ha nacido Covax Facility, un esfuerzo internacional que aunque requiere más fondos, ha conseguido recaudar cerca  de 2,000 millones, suficiente para comprar dosis que abastezcan a alrededor de 500 millones de personas. La prioridad son los trabajadores de la salud y los segmentos de riesgo. La iniciativa pretende rcaudar otros 5.000 millones de dólares el próximo año.

Organizaciones como Oxfam y Médicos sin Fronteras argumentan que las farmacéuticas deberían compartir libremente su propiedad intelectual para ayudar a facilitar su fabricación. Y es que algunas llevan aparejados importantes desafíos logísticos, como el caso de la vacuna Pfizer-BioNTech, imposible de distribuir fácilmente en áreas remotas porque requiere almacenamiento a temperaturas extremadamente bajas.

Otras vacunas, aún en una etapa inicial de desarrollo, pueden ser más adecuadas para su distribución en países de menos ingresos, pero su producción a escala a corto plazo es todavía una quimera. Hace falta mucho tiempo y recursos para obtener el financiamiento necesario, construir las instalaciones y asegurar las cadenas de suministro. La coordinación global, según recalcan los responsables de la investigación, se torna imprescindible.

Puedes acceder al estudi pinchando aquí.

Fuente | Fast Company

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.