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Crean diamantes artificiales en pocos minutos y sin calor

Crean diamantes artificiales en pocos minutos y sin calor

Un equipo de científicos ha desafiado a la naturaleza: han diseñado un proceso que les permite fabricar diamantes artificiales en el laboratorio en cuestión de minutos y a temperatura ambiente.

La formación de un diamante en nuestro planeta sigue un proceso muy complejo: requiere unos niveles de presión que se encuentran en las entrañas de la tierra, temperaturas extremadamente elevadas y el paso de miles de millones de años. Por este motivo, dado que no se trata de un material que se pueda encontrar con facilidad y en abundancia, estas piedras preciosas son tan apreciadas.

Desde hace algunos años, científicos de todo el mundo trabajan en el desarrollo de métodos que permitan crear diamantes artificiales, y nos han presentado soluciones de todo tipo, entre ellas algunas para fabricar diamantes en el microondas. De hecho, las técnicas que utilizan este electrodoméstico se encuentran entre las más avanzadas, y han evolucionado tanto que los diamantes sintéticos que se pueden obtener son prácticamente imposibles de diferenciar de los extraídos de la tierra.

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Ahora, un grupo internacional de científicos ha dado un paso más en lo relativo a la fabricación de diamantes artificiales. El equipo, dirigido por la Universidad Nacional Australiana (ANU por sus siglas en inglés) y la Universidad RMIT, ha conseguido fabricar la preciada piedra siguiendo un proceso que no lleva más que unos minutos y que se realiza sin necesidad de aplicar calor, a temperatura ambiente.

Para fabricar diamantes en el laboratorio, estos investigadores han empleado un dispositivo llamado celda de yunque de diamante (DAC por sus siglas en inglés), que es capaz de generar las presiones extremas necesarias para crear materiales ultra duros. A temperatura ambiente, aplicaron una previsión equivalente a 640 elefantes africanos en la punta de una zapatilla de ballet, lo que provocó una reacción inesperada entre los átomos de carbono del dispositivo.

“El giro en la historia es cómo aplicamos la presión”, dice la profesora de ANU Jodie Bradby. “Además de presiones muy altas, permitimos que el carbono también experimente algo llamado ‘cizallamiento’, que es como una fuerza de torsión o deslizamiento. Creemos que esto permite que los átomos de carbono se muevan a su lugar y formen Lonsdaleíta y un diamante normal “.

Mediante este método, el equipo obtuvo dos tipos de diamante: los normales, que son los más extendidos y los que podemos ver en la industria joyera, y la Lonsdaleíta, una variante muy rara que se encuentra en la naturaleza en lugares donde han impactado meteoritos.

No obstante, esta investigación no persigue el uso de los diamantes en joyería: su objetivo es darles otros usos. Por ejemplo, la Lonsdaleíta se puede emplear para cortar materiales ultra sólidos en zonas mineras.

[Vía: New Atlas]

*Artículo original publicado en Computerhoy.com

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Sobre el autor

Sandra Arteaga

Sandra Arteaga es periodista y escribe sobre informática y tecnología de consumo desde hace más de nueve años. Cacharrea con ordenadores desde la era de Spectrum y no hay videojuego que no haya probado ni joystick que no haya pasado por sus manos.
Escribo reportajes de actualidad e Internet y prácticos en Personal Computer & Internet desde 2008.