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Creadores de los NFT advierten de que son dañinas para el medio ambiente

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Algunos de los creadores de los tokens no fungibles (NFT), una forma de vender arte online mediante tecnología blockchain, advierten de su peligro medioambiental. La especulación en torno a ellas y una posible burbuja agrava con creces la huella de carbono a su alrededor.

Aunque hace unas semanas muchos no supiesen de la existencia de los NFT, hoy los tokens no fungibles están en boca de todos. A través de esta tecnología similar a un autógrafo digital se comercializan desde obras de arte online a el primer tuit de la historia, que salía a subasta el pasado mes de marzo.

Este reclamo de propiedad criptográfico, similar a la escritura de una casa, es inalterable gracias a su codificación en una cadena de bloques. La tecnología blockchain ampara la seguridad o privacidad de las transacciones, pero en torno al boom del arte digital está surgiendo un mercado de especulación que viene de la mano con su consiguiente daño ambiental. 

Dos de los desarrolladores detrás de las NFT advierten de este peligro. William Entriken, uno de los autores del protocolo NFT para Ethereum, una alternativa popular a bitcoin, dice que las NFT no son intrínsecamente malas, pero que la especulación empuja a los tokens y a las criptomonedas por un camino destructivo a medida que aumentan sus huellas de carbono.

La mayoría de las criptomonedas dependen de la “prueba de trabajo” para proteger sus redes, lo que significa que las computadoras deben realizar una gran cantidad de cálculos para “extraer” nueva moneda y verificar las transacciones en la cadena de bloques. Esto utiliza grandes cantidades de electricidad: de hecho, el consumo de energía anual de bitcoin es comparable al de Finlandia entera.

Invertir dinero en criptomonedas, ya sea a través de la simple especulación o comprando obras de arte caras, aumenta la demanda y, por lo tanto, los precios, explica a New Sciencist el desarrollador. Aunque esto permite rentabilizar la minería de la criptodivisa, también incrementa las emisiones de carbono, causantes del calentamiento global.

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Entriken contrasta las criptomonedas con la compensación de carbono, en la que las personas pagan para eliminar las emisiones de carbono de la atmósfera. “Bitcoin es lo opuesto a eso. Cuando compras bitcoins, estás comprando créditos de creación de carbono. Cuando compras los 50.000 dólares del bitcoin, alguien más está poniendo directamente esa cantidad de carbono en la atmósfera. Ethereum es lo mismo”.

El experto quiere cambiar del PoW -o enfoque de prueba de trabajo- a un enfoque de prueba de participación (PoS), que eliminaría la necesidad de cálculos intensos al permitir que los propietarios de las monedas existentes controlen la red, en lugar de los propietarios. Esta modificación reduciría la demanda total de energía de Ethereum en un 99%. “La prueba de trabajo debería ser ilegal”, opina Entriken. Dicho de otro modo, las NFT no son el problema, sino las cadenas de PoW, explica.

La creciente conciencia sobre el costo del carbono de las NFT ha inspirado a algunos artistas a cambiar de perspectiva y buscar nuevas vías para la venta de su obras. La artista francesa Joanie Lemercier comenzó a vender obras de arte de NFT en Ethereum como una alternativa a las emisiones involucradas en el envío de obras de arte físicas, pero pronto se detuvo. “Estaba tratando de encontrar algo mejor, y pensé que sería NFT. Pero es de diez a cien veces peor, así que no tiene sentido”.

“Las plataformas deben rendir cuentas y ser responsables y deben abordar el problema, porque pueden”, dice Lemercier. Ahora, vende piezas a través de una red blockchain llamada Tezos, que opera con prueba de participación. “Funciona absolutamente genial. No hay razón para permanecer en Ethereum. El dinero vendrá donde estén los artistas ”, argumenta.

Fuente | New Sciencist

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.