Innovación

Cómo se podrán cultivar verduras en el espacio gracias a las luces LED

Cómo se podrán cultivar verduras en el espacio gracias a las luces LED

No se trata de ningún cómic de ciencia-ficción: el cultivo de hortalizas lejos de la atmósfera terrestre está cada vez más cerca gracias a los avances realizados por la NASA experimentando con luces LED.

Son muchos los experimentos y proyectos desarrollados en la actualidad para las posibilidades que brinda el futuro en el Planeta Rojo: así, en los últimos meses hemos hablado de abejas robóticas que viajarán a Marte, prototipos de casas punteras para habitar el planeta vecino o lombrices de tierra que podrían ser el germen de nuevas propuestas de agricultura espacial. Elon Musk, siempre excéntrico en sus declaraciones, ha expresado públicamente su intención de vivir en Marte gracias a su proyecto Space X.

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Hoy le toca el turno a la ambiciosa proyección que tienen las luces LED en el ámbito de la horticultura para realizar cultivos hidropónicos. La propia NASA está interesada en aplicar esta tecnología para plantar alimentos en la superficie marciana, algo que intenta mediante experimentos en el Centro Espacial Kennedy desde comienzos de esta década. Entre otros aspectos, buscan cultivar los mejores alimentos para los astronautas durante sus excursiones largas al espacio.

Como puedes observar en la siguiente imagen, en 2012 la NASA reveló las respuestas de una lechuga de hoja roja llamada “Outredgeous” y plantas de rábano a diferentes fuentes de luz: iluminación fluorescente e iluminación LED roja y azul de estado sólido. La idea primigenia del uso de LED para cultivar plantas ya nació en la NASA en los ochenta debido a su carácter eficiente y versátil, además de su durabilidad y larga vida, idónea para misiones espaciales donde el reabastecimiento de productos terrestres es limitado.

Lechugas cultivadas por la NASA

Lechugas cultivadas bajo luces LED rojas y azules | Crédito: NASA/Frank Ochoa-Gonzales

Algunas de las primeras pruebas financiadas por la NASA se realizaron en la Universidad de Wisconsin y en Kennedy empleando trigo y luces LED rojas, a las que se incorporaron luces fluorescentes azules para corregir diversos problemas. Matthew Mickens, graduado de la Universidad Estatal Técnica y Agrícola de Carolina del Norte y receptor de la Beca Predoctoral Harriett G. Jenkins patrocinada por la NASA midió durante una cosecha la longitud del brote, el diámetro del brote, la masa fresca total o el peso de las plantas en el momento de la cosecha, la masa seca total de la materia vegetal comestible acumulada durante el ciclo de crecimiento y la índice de área foliar.

En la prueba, el responsable comparó las respuestas de crecimiento de la lechuga y los rábanos cultivados bajo el tratamiento de LED rojo y azul con las n tratamiento de lámparas fluorescentes blancas de amplio espectro con luz verde presente, descubriendo diferencias fisiológicas considerabels. El experto reveló que “incluso los cambios sutiles en la calidad de la luz pueden aumentar potencialmente las propiedades antioxidantes de cultivos como la lechuga que se usa aquí”.

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En la actualidad compañías como Osram, tal y como detallan desde la web Ecoinventos, desarrollan sistemas calibrados de luces LED centrados en la agricultura que son usados por la NASA: es el caso de PHYTOFY, también aplicado en el Centro Espacial Kennedy. Por su parte, la compañía germana Agrilution ha diseñado Plant Cube, un sistema cerrado reduce el consumo de agua, minimiza el uso de fertilizantes y elimina los pesticidas, lo que permite la generación de alimentos más saludables.

Otros proyectos a lo largo y ancho del planeta, como el de la Universidad de Nottingham apuestan por la creación de granjas verticales en minas de carbón abandonadas. En Japón han creado granja vertical que produce 30000 lechugas por día y cuya siembra se lleva a cabo mediante sistemas hidropónicos y aeropónicos. ¿Las ventajas? Precisan un 99% menos de agua que los campos al aire libre, gastan 40% menos de energía y generan un 80% menos de residuos.

Todas ellas búsquedas que podrán abastecer el cultivo en el espacio, solucionar la escasez global de alimentos ante el crecimiento demográfico o contener las consecuencias del cambio climático, ante el que deberíamos modificar ya nuestra alimentación y su pertinente huella de carbono.

Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.