Como sacados de una novela de ciencia ficción, los investigadores del Pentágono hablan de haces de partículas neutrales, láseres de alta potencia y microondas que puedan competir con las armas que países como China, Rusia, Corea del Norte o Iran ya tiene listas.

Es un nuevo tipo de guerra, después de pasar a los ataques aéreos que dominaron la Segunda Guerra Mundial, los militares de las primeras potencias el mundo miran hacia el espacio. Pero de momento todo se queda en conjeturas, necesitan dinero para investigar y dar con aquella tecnología que podría funcionar, ese es el primer paso.

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De los 304 millones de dólares que necesita el departamento de defensa de los EEUU, 15 se destinarían a la exploración para saber si los satélites equipados con láseres podrían desactivar los misiles enemigos justo en el momento en el que abandonan las plataformas de lanzamiento y antes de que salga de la atmósfera. Este estudio podría llevarles únicamente seis meses de trabajo.

El segundo paso propuesto consiste en analizar la funcionalidad de los haces de partículas neutras que podrían también interrumpir a los misiles. Estas partículas subatómicas se desplazan a una velocidad muy similar a la de la luz, un poco más lento que los láseres cuyos fotones si son tan rápidos como la luz.

Los oficiales de defensa han fijado el 2023 como año en el que podrían estar preparados para probar la efectividad de las partículas neutras en la órbita de la tierra. Una teoría que ya se llevó a la práctica en el proyecto BEAR de 1989 cuando lanzaron un haz de estas partículas al espacio desde un cohete.

Las guerras del futuro

En febrero un informe del Pentágono aseguraba que tanto China como Rusia están desarrollando armas basadas en el espacio y que dentro de un año estarían listas para ponerlas en órbita. Aunque a mucho de nosotros estas afirmaciones nos pillen de nuevas, lo cierto es que hace mucho tiempo que los militares de todo el mundo ya se plantean cuál será la siguiente frontera a superar. Al fin y al cabo el principal objetivo de un buen estratega es adelantarse a los movimientos del enemigo.

Haciendo gala de su estilo político, Donald Trump, lleva años hablando de las guerras espaciales y muchos son los expertos que hablan de la responsabilidad que podría tener la Inteligencia Artificial en el comienzo y desarrollo de la Tercera Guerra Mundial. 

Para hacernos una idea de hasta dónde podría llevarnos la tecnología, hace unos meses saltaban las alarmas con la noticia de que China y Rusia estaban colaborando en una experimento para modificar la atmósfera. La excusa era mejorar la recepción de las frecuencias de radio, pero expertos de todo el mundo se echaron las manos a la cabeza y denunciaban que esa idea podía tener un uso militar altamente peligroso para el planeta.

Es importante recordar, que antes que estos dos países, EEUU ya había realizado un experimento similar pero de menor potencia. Todos luchas por adelantarse a los demás, y ahora sabemos que una de las ideas es la de utilizar los satélites como bloqueadores de los misiles del resto de países, aunque es sólo una parte muy pequeña de lo que podríamos llegar a crear para una futura contienda en el espacio.