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¿Cómo inciden los aerosoles sobre el clima?

¿Cómo inciden los aerosoles sobre el clima?

Los gases de efecto invernadero son los que más páginas ocupan en los medios de comunicación, pero los aerosoles, aunque pasan más desapercibidos también tienen un gran impacto en el clima de nuestro planeta. 

A priori, si pensamos en aerosoles nos pueden venir a la cabeza los botes de laca o pintura. Sin embargo, son mucho más que eso. Los aerosoles son partículas que se encuentran en la atmósfera. Hay infinidad de tipos y se pueden originar de manera natural o por la acción humana.

Por un lado, se pueden producir por la acción humana, por ejemplo los gases de los tubos de escape de los coches, los humos procedentes de las fábricas o, en general, por todo aquello que quemamos. Por otra parte, su origen también puede ser natural, como las erupciones volcánicas, la calima o la sal marina, entre otras posibilidades.

Un estudio reciente de la NASA revela que la presencia excesiva de aerosoles en la atmósfera impide la formación y crecimiento de las nubes convectivas, que son las que generan las tormentas. Y es que, si bien las nubes necesitan partículas de aerosoles para formarse, hay algunos tipos que interfieren negativamente en el proceso de condensación.

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Como decíamos, hay muchos tipos de aerosoles con diversos tamaños, ubicaciones y otras características. De hecho, el mismo tipo de aerosol puede afectar de manera diferente dependiendo de la altitud a la que se encuentre o el nivel de concentración de las partículas.

De acuerdo con el estudio de la NASA, las partículas de humo absorben la radiación de calor emitida por el suelo, lo que aumenta la temperatura de las partículas de humo, que después calientan el aire. Además, también bloquean la luz solar, de manera que reducen la temperatura del suelo.

Esto hace que la diferencia de temperatura entre el suelo y el aire sea menor de lo que debería, interfiriendo negativamente en la formación de nubes, que necesitan que el suelo esté más cálido y el aire más frío para que la humedad se eleve y se condense en lo alto de la atmósfera. Por lo tanto, al reducir la brecha de temperatura entre el suelo y el aire, el humo suprime la formación y crecimiento de las nubes.

Por otra parte, los aerosoles contaminantes generados por la acción humana, como los sulfatos y los nitratos, no absorben mucha radiación calorífica. En concentraciones moderadas, añaden más partículas a la atmósfera para que el agua se condense, lo que permite que las nubes crezcan. No obstante, si la contaminación es muy fuerte, la cantidad de partículas presentes en el cielo bloquea la luz solar entrante, lo que enfría el suelo y, por tanto, inhibe la formación de nubes. 

A pesar de todas las investigaciones que se han llevado a cabo, los aerosoles representan una de las mayores incertidumbres en la comprensión del clima terrestre. Además, su efecto de enfriamiento enmascara una parte significativa del calentamiento causado por el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero.

Para arrojar un poco de luz al respecto, un equipo de científicos de la Universidad de Yale ha llevado a cabo un estudio que revela cómo afectan los aerosoles a la temperatura terrestre.

“Con los modelos climáticos tradicionales existen grandes incertidumbres sobre cómo los aerosoles afectan la temperatura de la superficie”, explica T.C. Chakraborty, coautor del estudio. El modelo teórico que ha usado este equipo permite entender mejor por qué la temperatura terrestre se ve más afectada por los aerosoles que por los gases de efecto invernadero, y tiene que ver no solo con la distribución geográfica de los aerosoles, sino también a las interacciones específicas con la superficie. 

Además, Chakraborty añade que sus hallazgos les permiten observar tendencias a largo plazo. Por ejemplo, debido a la deforestación ocurrida entre 1980 y 2018, la sensibilidad climática local en los trópicos se ha intensificado, lo que demuestra la importancia de la vegetación para regular las interacciones entre los aerosoles y el clima.

*Artículo original publicado en Computerhoy.com

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Sobre el autor

Sandra Arteaga

Sandra Arteaga es periodista y escribe sobre informática y tecnología de consumo desde hace más de nueve años. Cacharrea con ordenadores desde la era de Spectrum y no hay videojuego que no haya probado ni joystick que no haya pasado por sus manos.
Escribo reportajes de actualidad e Internet y prácticos en Personal Computer & Internet desde 2008.