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La NASA planea construir bases lunares con hongos vivos

La NASA planea construir bases lunares con hongos vivos

La NASA quiere dar un peculiar y creativo uso a los hongos vivos: emplearlos como material para construir hábitats espaciales como bases lunares o incluso edificios en Marte.

Los materiales que emplearemos en futuras expediciones al espacio son una de las principales preocupaciones en las que indagan organismos como la NASA: si hace poco te hablabamos de una capa de aerogel de sílice que podría servir para cultivar vegetales en la superficie de Marte o de la startup que conserva tu ADN en la Luna por menos de cien dólares, hoy le toca el turno a la estrategia de los científicos de la NASA: cultivar materiales con hongos vivos para edificar una base lunar y otras estructuras espaciales. 

La agencia espacial consideró por primera vez la posibilidad de hábitats espaciales fúngicos en 2018, pero ahora los científicos están realizando pruebas para determinar la efectividad de crecimiento del micelio en el suelo marciano, tal y como informan desde Space.com. Si la investigación se desarrolla, permitiría a los futuros astronautas construir asentamientos fuera del mundo sin necesidad de portar consigo materiales de construcción caros y pesados ​​desde la Tierra. De esta manera, se ahorrarían gigantescos costes energétivos.

El micelio se trata de la masa de hilos subterráneos que se ramifican ampliamente y que absorben nutrientes y que forman gran parte de la masa de un hongo. Este podría ser el material ideal para construir puestos avanzados en la Luna y Marte. “En este momento, los diseños tradicionales de hábitat para Marte son como una tortuga: llevan nuestras casas con nosotros a nuestras espaldas”, dijo en un comunicado la investigadora principal del proyecto Lynn Rothschild, del Centro de Investigación Ames de la NASA en California.

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“En última instancia, el proyecto visualiza un futuro en el que los exploradores humanos pueden traer un hábitat compacto construido con un material liviano con hongos latentes que durará en largos viajes a lugares como Marte”, escribieron funcionarios de la NASA en la misma declaración. “A su llegada, al desplegar esa estructura básica y simplemente agregar agua, los hongos podrán crecer alrededor de ese marco en un hábitat humano completamente funcional, todo mientras están contenidos de forma segura dentro del hábitat para evitar contaminar el ambiente marciano”.

La idea es enviar hongos latentes a una base lunar y, una vez allí, proporcionarles agua y las condiciones adecuadas para desencadenar el crecimiento, según un comunicado de prensa de la NASA. Eso también requeriría un suministro de bacterias fotosintéticas para proporcionar nutrientes al hongo. Una vez que el hongo crezca en forma de estructura, será tratado térmicamente, matándolo efectivamente y convirtiéndolo en un ladrillo compacto.

Los científicos de la NASA explicaron que un concepto de hábitat lunar tendría tres capas: en la primera el hielo, para proteger a los habitantes de la radiación dañina, en la segunda microbios fotosintetizantes llamados cianobacterias, que producirían oxígeno para los astronautas y nutrientes para los micelios fúngicos, el componente principal de la capa inferior.

Esa capa basal proporciona la estructura principal del hábitat. Los micelios que lo componen serían muy procesados, horneados en ladrillos resistentes. Esto mataría al hongo, asegurando que ninguno pudiera escapar y proliferar en la naturaleza alienígena. Pero como segunda salvaguardia, cualquier hongo utilizado de esta manera se alteraría genéticamente para que no pueda sobrevivir más allá de la base, dijeron funcionarios de la NASA.

Sin embargo, los micelios podrían hacer más que solo servir como paredes y techos. Los hongos también podrían ayudar a filtrar el agua para los pioneros fuera de la Tierra y extraer minerales de sus aguas residuales. En nuestro propio planeta, este material podría contribuir a reducir la enorme huella de carbono de la industria de la construcción proporcionando alternativas más sostenibles.

Taburete

Taburete elaborado con micelios

“Cuando diseñamos para el espacio, somos libres de experimentar con nuevas ideas y materiales con mucha más libertad de la que tendríamos en la Tierra”, dijo Rothschild. “Y después de que estos prototipos estén diseñados para otros mundos, podemos traerlos de vuelta al nuestro”. Mientras, otros investigadores de todo el mundo investigan el amplio potencial de la impresión 3D para construir hábitats con material nativo de Marte o de nuestro satélite vecino. También los astronautas podrían beneficiarse de esta tecnología para crear tejidos de piel y huesos con los que autocurarse.

Imagen de portada | NASA/Ames Research Center/Lynn Rothschild)

Fuente | Futurism/Space.com

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.