Innovación

Científicos construyen un elefante robótico hecho de gelatina

Científicos construyen un robot comestible hecho de gelatina

Primeros pasos para la construcción futura de robots comestibles: investigadores de la Universidad Johannes Kepler de Austria jhan desarrollado una trompa de elefante robótica capaz de doblar y agarrar objetos de un gel comestible y biodegradable. Se trata de una tecnología con valiosas aplicaciones en campos variados como la atención veterinaria o una nueva generación de juguetes para niños. Los robots blandos y comestibles que imitan organismos reales podrían usarse para administrar medicamentos a los animales, por ejemplo.

“La pregunta es, ¿podríamos desarrollar un material que, al mismo tiempo, sea muy confiable mientras lo usas, pero que una vez activado puede degradarse por completo?” dice Martin Kaltenbrunner de la Universidad Johannes Kepler de Linz en Austria. Ahí empezó su proyecto.

El gel está elaborado con ingredientes seguros para el consumo está hecho en gran parte de gelatina, que puede ser completamente degradada por el cuerpo, ácido cítrico para detener el crecimiento bacteriano y el glicerol para suavizar y prevenir la deshidratación. En pruebas de laboratorio, los investigadores encontraron que el gel no se secó ni perdió ninguna de sus propiedades durante más de un año, y la trompa del elefante pudo doblarse y enderezarse más de 330.000 veces antes de agrietarse, según una investigación publicada el lunes en la revista Nature Materials.

Un robot prepara tortillas cada vez más ricas gracias al aprendizaje automático

No obstante, las bacterias que se encuentran en las aguas residuales engullen el gel, por lo que los robots se descompondrán rápidamente una vez que sean arrojados a la basura, confirmando su carácter biodegradable. 

También integraron sensores para permitir la retroalimentación y el control, agregando un sensor de presión a otro robot hecho del gel, un elefante de juguete, que le permitió agarrar objetos con su trompa. Hasta el momento, los autómatas requieren componentes electrónicos y sensores no comestibles, por lo que todavía no podemos morderlos. Tampoco sabemos a qué sabe esta trompa electrónica, ya que sus creadores no lo explicaron.

“La gelatina destaca por su versatilidad, facilidad de fabricación y bajo costo en comparación con otros elastómeros biodegradables”, apunta Dario Floreano del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Lausana, Suiza. “Este trabajo es importante porque allana el camino para una nueva generación de sensores portátiles y dispositivos informáticos”.

Imagen | Soft Materials Lab/JKU Linz

Fuente | The Byte

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.