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Añadir polvo mineral a los cultivos es la clave para emitir menos CO2

Añadir polvo mineral a los cultivos es la clave para emitir menos CO2

Una investigación publicada en Nature apunta hacia una forma útil de evitar la emisión de miles de millones de toneladas de CO2 a la atmósfera cada año: añadiendo polvo de roca a los cultivos.

¿Y si una de las soluciones para frenar de modo drástico el torbellino de emisiones de dióxido de carbono que mandamos a la atmósfera pase por que los cultivos las absorban? Un reciente estudio apunta al añadido de polvo de roca triturada a las cosechas, lo cual desencadena una reacción conocida como meteorización de roca mejorada (ERW): los minerales en los pequeños trozos de roca se unen químicamente con el CO2 recogido naturalmente por el agua de lluvia al caer al suelo.

Este fenómeno de erosión sucede de modo natural pero se acelera si se usan partículas de rocas más pequeñas, caso en el que lleva meses.  El producto final de bicarbonato luego se lava para encerrarse en el suelo o, en última instancia, en el océano. Solamente con añadir este polvo mineral a los cultivos de todo el mundo se eliminarían 2.000 millones de toneladas de CO2, según el cálculo de los responsables del estudio. La cifra equivale a la cantidad de CO2 que las industrias de la aviación y la logística bombean a la atmósfera cada año.

Se necesitan con urgencia estrategias de reducción de dióxido de carbono que puedan ampliarse y sean compatibles con los usos existentes de la tierra para combatir el cambio climático, junto con recortes de emisiones profundos y sostenidos”, dice David Beerling, director del Centro Leverhulme para la Mitigación del Cambio Climático en la Universidad de Sheffield en el Reino Unido.

El análisis implicó la creación de extensos mapas cuadriculados de las tierras de cultivo del mundo asociados a sus sistemas climáticos. También se desglosaron por país los costes, los desafíos de ingeniería y el potencial de eliminación de CO2. Incluso se tuvo en cuenta la calidad del suelo local y la energía requerida para transportar el polvo de roca a cada ubicación.

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Los responsables concluyeron que dispersar polvo de roca en tierras agrícolas se trata de un enfoque directo y práctico de reducción de CO2 con potencial de impulsar la salud del suelo, ya que se mejora su PH, y la producción de alimentos.

La cifra de 2.000 millones de toneladas eliminadas para año podría lograrse para 2050, aunque ya es una práctica común en varias regiones agrícolas de nuestro planeta, tal y como subrayó Steven Banwart, director del Instituto Global de Alimentos y Medio Ambiente de la Universidad de Leeds en el Reino Unido. “La tecnología y la infraestructura ya existen para adaptar estas prácticas para utilizar el polvo de roca basáltica. Esto ofrece una transición potencialmente rápida en las prácticas agrícolas para ayudar a capturar CO2 a gran escala“, dice el experto.

El método ofrece beneficios extra como contribuir a paralizar el deterioro de la capa superior del suelo, reducir la acidez del agua de la lluvia y los océanos o la reutilización de las reservas de polvo de roca de silicato sobrantes de la industria minera, así como los subproductos de la industria de la construcción.

Las naciones con la mayor producción de CO2, que incluyen a la India y a Estados Unidos, podrían absorber la mayor cantidad de dióxido de carbono, dicen los investigadores, debido a sus extensas industrias y climas agrícolas. Eso sí, implementar la técnica requeriría una cuidadosa coordinación e inversión por parte de los gobiernos. También es necesario comprobar en el mundo real si existen efectos secundarios negativos de su puesta en práctica.

La investigación ha sido publicada en Nature.

Fuente | Science Alert

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.