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2075: ¿por qué podría ser un año crítico para los oceános?

2075: ¿por qué podría ser un año crítico para los oceános?

Los océanos del mundo son un vasto depósito de gases, incluidos los clorofluorocarbonos, causantes de agotar la capa de ozono. Sin embargo, 2075 podría ser el año crítico en el que nuestras aguas reviertan su papel de sumidero y expulsen estas sustancias nocivas a la atmósfera.

Nuestros mares absorben los clorofluorocarbonos de la atmósfera arrastrándolos a sus vastas profundidades, donde pueden permanecer secuestrados durante muchos siglos. Hasta ahora se empleaban como trazadores de estudio de las corrientes oceánicas pero se pensaba que su influencia en las concentraciones atmosféricas era absolutamente insignificante.

Craso error: recientemente, un equipo de investigadores del MIT ha estudiado que al menos, los flujos marinos de un tipo de CFC denominado CFC-11, tienen incidencia en las concentraciones atmosféricas. Su estudio advierte de que el océano global revertirá dentro de medio siglo su papel como sumidero de la potente sustancia química que agota la capa de ozono.

Su investigación proyectan que para el año 2075, los océanos emitirán más CFC-11 a la atmósfera de lo que absorben, emitiendo cantidades detectables de la sustancia química para el 2130. Además, con el aumento del cambio climático, este cambio ocurrirá 10 años antes. Las emisiones de CFC-11 del océano extenderán el tiempo de residencia promedio de la sustancia química, haciendo que permanezca cinco años más en la atmósfera de lo que lo haría de otra manera.

El CFC-11 es un clorofluorocarbono que se empleaba en la fabricación de refrigerantes y espumas aislantes. Al emitirse a la atmósfera, desencadena una reacción que finalmente destruye la capa de ozono, responsable de proteger a nuestro planeta de la radiación ultravioleta. Desde 2010, la producción y el uso de la sustancia química se ha eliminado en todo el mundo bajo el Protocolo de Montreal, un tratado global que tiene como objetivo restaurar y proteger la capa de ozono.

“Para cuando llegue a la primera mitad del siglo XXII, tendrá suficiente flujo saliendo del océano que podría parecer que alguien está engañando al Protocolo de Montreal”, dice la coautora del estudio Susan Solomon, profesora de Estudios Ambientales y una de las autoras del estudio del MIT. “Es una predicción interesante y, con suerte, ayudará a los futuros investigadores a evitar confundirse acerca de lo que está sucediendo”

Desde su eliminación, los niveles de CFC-11 en la atmósfera han ido disminuyendo constantemente y los científicos estiman que el océano ha absorbido entre el 5 y el 10 por ciento de todas las emisiones de CFC-11 fabricadas. Sin embargo, a medida que las concentraciones de la sustancia química continúan cayendo en la atmósfera, se predice que el CFC-11 se sobresaturará en el océano, empujándolo a pasar de sumidero a fuente del gas.

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“Durante algún tiempo, las emisiones humanas fueron tan grandes que lo que iba al océano se consideró insignificante”, dice Solomon. “Ahora, mientras intentamos deshacernos de las emisiones humanas, descubrimos que ya no podemos ignorar por completo lo que está haciendo el océano”, alertando de que el reservorio se debilita.

Los científicos se sirvieron de una jerarquía de modelos para simular la mezcla dentro y entre el océano y la atmósfera, agregando a un modelo simple de la atmósfera y las capas superior e inferior del océano las emisiones antropogénicas de CFC-11 que se habían informado previamente a lo largo de los años. Lo ejecutaron el tiempo, desde 1930 hasta 2300, para observar los cambios en el flujo químico entre el océano y la atmósfera, y reemplazaron las capas oceánicas con el MITgcm, una representación más sofisticada de la dinámica del océano.

Ambos modelos produjeron niveles atmosféricos de CFC-11 hasta el día de hoy que coincidían con las mediciones registradas. Atendiendo al futuro, comprobaron que la simulación alerta de la emisión por parte de los océanos de más sustancias químicas de las que absorbe a partir de 2075. Para 2145, el océano emitiría CFC-11 en cantidades que serían detectables por los estándares de monitoreo actuales.

La absorción en el siglo XX y la desgasificación en el futuro también afectan el tiempo de residencia efectivo de la sustancia química en la atmósfera, disminuyéndolo en varios años durante la absorción y aumentándolo hasta 5 años para fines de 2200. El equipo utilizó los modelos para simular un futuro con un calentamiento global de aproximadamente 5 grados Celsius para el año 2100 y descubrió que el cambio climático hará que el océano se convierta en una fuente en 10 años y producirá niveles detectables de CFC-11 para 2140.

“Generalmente, un océano más frío absorberá más CFC”, explica Wang. “Cuando el cambio climático calienta el océano, se convierte en un reservorio más débil y también se desgasifica un poco más rápido”. Sin cambio climático sucedería igual, pero el fenómeno acelera dicho proceso.

Sus simulaciones muestran que el cambio del océano ocurrirá un poco más rápido en el hemisferio norte, donde se espera que los patrones de circulación oceánica a gran escala disminuyan, dejando más gases en el océano poco profundo para escapar de regreso a la atmósfera. Ahora, los investigadores tienen muchas preguntas por delante y quieren refinar sus modelos para resolverlas.

Fuente | World Economic Forum

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.