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11 cosas que puedes hacer para mantener los océanos limpios

15 cosas que puedes hacer para mantener los océanos limpios

Los océanos podrían tener más plástico que peces en 2050, el nivel del mar podría subir un metro y las aguas ser cada vez más cálidas, ácidas y hostiles para la vida que albergan. ¿Qué puedes hacer a nivel personal para solucionarlo?

Los océanos necesitan la implicación de toda a humanidad -por supuesto, especialmente de empresas y gobiernos, principales culpables de su contaminación masiva-, ya que contienen una inmensa biodiversidad, son los principales responsables de la absorción de carbono y la subida y calentamiento de sus aguas podría propiciar hasta 1.000 millones de refugiados climáticos para el próximo 2050. Aquí encontrarás algunas claves para poner tu granito de arena y mantener los océanos limpios.

11 recomendaciones para mantener los océanos limpios

  • Información constante: El conocimiento es poder, por lo que resulta fundamental que a nivel autodidacta te mantengas permanentemente informado a través de documentales, noticias en medios especializados, papers, vídeos o redes sociales. Aprende sobre cómo los residuos que generas terminan en el mar.
  • Reduce radicalmente el uso de plástico: 8 millones de toneladas de plástico acaban en el océano cada año, dañando la calidad del agua, destrozando el hábitat de los animales marinos y acabando en los órganos de pájaros, peces, mariscos y otros muchos seres vivos. Utiliza una jarra depuradora del agua, lleva tu propio termo o botella hermética, acude a fuentes cercanas, compra en tiendas de productos a granel y dí adiós para siempre a cubiertos de un solo uso, bastoncillos, menaje de plástico o pajitas.
  • Apoya a las empresas responsables: Adquiere los productos que necesitas en establecimientos realmente comprometidos con el planeta, que tienen buenas políticas de gestión de residuos y que apoyan la economía circular.
  • Apuesta por la agricultura orgánica: Si tienes tu propio jardín o huerta urbana, despídete de los productos químicos como pesticidas, herbicidas o fertilizantes. Muchos de estos componentes acaban en los océanos envenenando a la vida marina y generando “zonas muertas” en los mares. En el mundo ya existen cerca de 500 de ellas y ya cubren unos 245.000 kilómetros cuadrados, aproximadamente el tamaño del Reino Unido.
  • Recoge basura de la playa: Puedes participar en iniciativas locales que limpien basura de las playas o a título individual recoger de las orillas botellas, latas, bolsas y otros peligrosos residuos que pueden quedar atrapados alrededor del cuello de las aves y otros animales, así como conducidos a lo profundo del océano por las mareas.
  • Dona o participa en organizaciones a favor de la defensa de los océanos: En la medida de lo posible, puedes ayudar en recaudaciones de fondos o recolectando suministros para un esfuerzo de limpieza. También puedes aportar dinero a esfuerzos de investigación, grupos de conservación y fundaciones educativas.
  • Cuidado con lo que tiras por el desagüe: Se han detectado medicamentos en el agua subterránea y en la vida marina. Por poner un ejemplo escalofriante, aparecieron hasta 4.500 toallitas húmedas en una porción de 154 metros cuadrados del río Támesis en 2017, unos productos que jamás deberían tirarse por el WC debido a su carácter contaminante nunca tires hilo dental, arena para gatos, insecticidas, aceite vegetal, pintura o tampones y compresas por el desagüe.
  • Gasta menos agua: Como señala la Fundación Surfrider, el exceso de agua en las plantas de tratamiento residuales puede abrumar a los sistemas, conduciendo a que los contaminantes pasen y lleguen a los océanos y ríos. Apuesta por duchas más cortas, no deje los lavabos en funcionamiento y reduzca las actividades superfluas, como lavar el coche demasiado o dejar el agua abierta mientras te lavas los dientes.
  • Nunca arrojes basura al aire libre: Ni chicles usados, ni colillas de cigarros ni ningún tipo de residuo. Hay un efecto dominó en cualquier elemento extraño que ingresa a una vía fluvial, y a menudo la consecuencia es que esos elementos pequeños se acumulan, generando graves problemas para el ecosistema local.
  • Come menos pescado y marisco y preocúpate de que sean frescos y locales: Apuesta por una dieta basada en plantas para cuidar el planeta y en todo caso, reduce la proteína animal e infórmate de dónde procede el pescado que llega a tu plato. Infórmate de si ha sido criado de una manera ética que protege el ecosistema del océano.
  • Comprende y reduce tu huella de carbono: El dióxido de carbono no solo es responsable de la contaminación del aire, sino que también llega al océano. De hecho, aproximadamente un tercio del CO2 artificial llega al océano, lo que equivale a unos 22 millones de toneladas por día. Esto puede causar la acidificación del agua, que afecta la salud de la vida marina, especialmente los animales sin cáscara, que viven allí. Conduce menos, compra luces y electrodomésticos de bajo consumo y usa menos productos desechables.

Fuente | Mental Floss

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.