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Un estudio de la UPM propone retrasar la Semana Santa a finales de abril

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Un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid propone retrasar la Semana Santa del 2 al 23 de abril, ya que supondría “una mejora sustancial” en la salud y la economía, sostienen.

¿Se podrá viajar en semana santa? ¿Estará permitido el desplazamiento entre comunidades? ¿Cómo afectaría a la situación epidemiológica española la celebración de la Semana Santa con procesiones, eventos y movilidad?

A falta de solo un mes para que llegue este periodo festivo, hay más dudas que certezas en la población de cara a planear sus vacaciones para estos días.

La Semana Santa de 2021 cae a primeros de abril, con el jueves santo el primer día del mes y el viernes santo el 2 de abril. Y la ciudadanía española aún no sabe cómo podrá comportarse y a qué restricciones tendrá que hacer frente.

Por un lado, la evolución de la pandemia en España invita a un moderado optimismo, con unas cifras de incidencia acumulada que han ido bajando en las últimas semanas.

Por otro, sin embargo, aún está muy presente el recuerdo de la celebración navideña y sus negativas consecuencias sobre los datos sanitarios relacionados con el coronavirus.

Ante esta situación, un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha compartido una propuesta innovadora: retrasar la Semana Santa.

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A partir de un estudio, los autores recomiendan llevar estos días festivos tres semanas más tarde, de forma que el Viernes Santo se celebre el 23 de abril en lugar del 2 de abril, como marca el calendario de 2021.

Así, se conseguiría aumentar “el ratio de vacunación de personas vulnerables” para estas fechas, lo que conllevaría una “reducción muy importante del riesgo que se ha visto que llevan asociados estos periodos festivos, como se observó en diciembre”, analizan los investigadores.

Retrasar la Semana Santa este año ayudaría a que la economía y la salud españolas no se viesen tan perjudicadas, aseguran los autores.

Este aplazamiento permitiría “una mejora sustancial en el propósito de evitar la pérdida de vidas, al disminuir sensiblemente el riesgo, y además aliviaría el impacto económico y conseguiría un mejor bienestar del conjunto de los ciudadanos”, explican, según informa la Agencia Colpisa y recoge La Voz de Galicia.

En cuanto a los problemas logísticos que supondría este cambio, los investigadores admiten que podría conllevar “dificultades de ajuste por la premura en la que se debería realizar”, pero restan importancia al hecho de posponer unas fiestas que ya cuentan con fecha propia y a la adaptación que esto requiere a varios niveles.

“Si el primer plenilunio de primavera hubiese acaecido del 18 al 20 de abril las festividades hubiesen coincidido con las fechas propuestas”, explican sobre el primer punto.

Además, las nuevas fechas que proponen “son perfectamente aceptables por la sociedad, que ya ha disfrutado de esos periodos vacacionales, y más fácilmente adaptables en entornos educativos o laborales”, esgrimen.

*Artículo original publicado por Carlos Galán Feced en Business Insider

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