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¿Quiénes serán los primeros en ponerse la vacuna de la COVID 19 en España y en Europa?

¿Quiénes serán los primeros en ponerse la vacuna de la COVID 19 en España y en Europa?

Los anuncios sobre que las primeras vacunas efectivas contra el COVID-19 puedan estar disponibles a finales de año han provocado que muchos países comiencen a anunciar cuáles serán sus criterios para administrarlas.

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud ha establecido pautas generales para su distribución, diferentes países han avanzado los suyos propios, tal y como recoge The Guardian.

En Europa, los países están en diferentes niveles de planificación: algunos ya proveen información detallada sobre a quién y cómo se administrará la primera ronda de vacunas, mientras otros prometen más detalles en las próximas semanas.

En el caso de España, el país espera recibir alrededor de 20 millones de dosis iniciales de vacuna en virtud de un acuerdo alcanzado junto a la Unión Europea, cuyo primer envío se espera a finales de año o principios del próximo.

Con esta cantidad se pretende vacunar a 10 millones de personas debido a que son necesarias dos inyecciones de la misma.

Aún no se han publicado los criterios que seguirá España para administrar el medicamente, aunque Salvador Illa, ministro de Sanidad, ha asegurado que hay un grupo de expertos que está examinando las prioridades y su idoneidad.

Así, se espera que vean la luz en las próximas semanas y que estén alineados con los de la Unión Europea, tal y como ha afirmado el ministro.

Illa ha sugerido que los trabajadores de la salud y las personas mayores de 60 años deben tener prioridad aunque, en términos numéricos, estos dos grupos ya alcanzan casi por completo las dosis de vacuna disponibles.

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Además, los criterios europeos a los que pueda recurrir España también incluyen a trabajadores de especial riesgo, empleados esenciales fuera del sector sanitario, aquellos que no pueden distanciarse socialmente y los grupos vulnerables.

Respecto al coste que puedan suponer, el ministro ha explicado que las vacunas serán distribuidas por el Sistema Nacional de Salud, aunque no ha precisado cuánto supondrá en términos monetarios para el erario público.

Según la misma fuente, se supone que la vacunación se llevará a cabo en entornos locales para evitar el desplazamiento hacia los hospitales.

En Alemania, el Gobierno ha reconocido que es poco probable que tenga dosis suficientes para todos en un principio. El ministro de Salud, Jens Spahn, explicó que se necesitarían meses para vacunar a entre el 55% y el 65% de la población para alcanzar la inmunidad colectiva.

Así, se pidió a los expertos que elaborasen directrices sobre la vacunación para un “acceso justo y ordenado” con, aproximadamente, entre el 30% y el 40% de la población en grupos de mayor riesgo por edad o salud, lo que incluye a 23 millones de alemanes mayores de 60 años.

Alemania ha explicado que tiene la intención de reducir la presión sobre las camas de cuidados intensivos, dando prioridad a las personas con un riesgo mayor, con distribución en centros de vacunación personalizados en un principio y luego a través de médicos de cabecera.

El siguiente nivel de prioridad serán aquellos que trabajen en servicios públicos clave, incluido el personal de atención médica y domiciliaria, y los servicios de emergencia.

Respecto a Francia, al igual que Alemania cuenta con un grupo de expertos que han estado publicando borradores de directrices, así como una campaña de consulta pública destinada a contrarrestar las dudas sobre las vacunas.

Francia estima que 6,8 millones de sus ciudadanos corren un riesgo alto, incluidos 1,8 millones de profesionales sanitarios y cuidadores. Además, alrededor de 23 millones de personas se consideran vulnerables debido a la edad o a enfermedades crónicas.

A pesar de que la OMS ha aconsejado considerar las ocupaciones de mayor riesgo en la estrategia de inoculación, Francia ha ampliado esta categoría a los trabajadores fuera de la asistencia sanitaria, los servicios de emergencia y los hogares de ancianos.

Así, dado que los chóferes y taxistas sufrieron tasas de mortalidad más altas que los trabajadores de la salud en la primera ola de infecciones, se les ha dado prioridad para la vacunación. También se incluirán otros 5 millones de profesionales debido a su contacto con el público en general, donde se incluyen trabajadores minoristas, el personal escolar y los que trabajan en mataderos y en la construcción.

Los siguientes grupos prioritarios para el país galo serán aquellos que residen en territorios de ultramar, que carecen de suficientes camas de cuidados intensivos, así como trabajadores de prisiones, el ejército o servicios de emergencia.

En el caso de Italia, Walter Ricciardi, asesor científico principal del ministro de Sanidad italiano, dijo al periódico La Repubblica que la prioridad de su país para la vacunación serían los trabajadores de la salud, las personas mayores y las personas vulnerables, seguidos por el ejército y la policía.

Fuera de Europa, en Estados Unidos el programa de vacunación de los Centros para el Control de Enfermedades publicado a finales del mes pasado identifica a los grupos étnicos minoritarios como posibles prioritarios.

A ellos se sumarían los ocupantes de residencias, cárceles, instalaciones psiquiátricas, trabajadores del ámbito de la salud, personas mayores de 65 años y aquellos con enfermedades previas.

*Artículo original publicado en Business Insider

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Business Insider