En la miniserie documental Inside Bill’s Brain: Decoding Bill Gates, que podemos encontrar desde hace unos días en Netflix, se desvela que Bill Gates se toma unas semanas para pensar de forma habitual.

Esta es una de sus estrategias para seguir el ritmo, poner orden a su cabeza y buscar soluciones de cara a afrontar los nuevos dilemas a los que se enfrenta.

Bill Gates viaja a una zona costera en hidroavión y su única compañía es una bolsa llena de libros en papel, no se ve ningún elemento electrónico. La cabaña donde se aloja es bastante modesta y carece de distracciones: silla, mesa, escritorio con vistas al mar y un gran silencio. Como mucho una bebida azucarada para hacer más fáciles las horas.

Esta costumbre empezó en los años 90, cuando Bill Gates estaba en algunos de los momentos más complicados de su vida dirigiendo Microsoft.

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Melinda Gates habla sobre el modo de pensar que tiene su marido: “No me gustaría estar en ese cerebro: hay demasiadas cosas pasando dentro”. Define que su proceder en muchas ocasiones es un caos.

¿Pero cuál es la función de estas semanas para pensar? Belinda Gates continúa: “¿Por qué se va a una semana de pensar? Se tranquiliza y tiene tiempo para depurarse y relajarse. Y después escribe y lidera de la forma en que quería liderar”.

Esos días los pasa él solo, con libros y documentos técnicos sobre la mesa. Tiene la capacidad de leer 150 páginas por hora y busca direcciones distintas para afrontar los nuevos caminos.

En contraposición a su mujer, Bill Gates lo define a su manera: “Son momentos CPU, momentos en los que piensas en las cosas”. Habitualmente, se plantea preguntas y piensa en cómo resolverlas o si necesita leer un libro sobre el tema. Entonces se dice a sí mismo “Oye, solo necesito pensar”.

*Artículo original publicado por Ekaitz Ortega en Business Insider