Llevar un billete de 50 o 100 euros en la cartera podría estar ahorrándote dinero sin tú ni siquiera saberlo.

La razón es bien sencilla, según asegura la psicóloga Mary Greshman. La experta indica que los billetes grandes son los que más cuesta “romper”, pero no en un sentido literal, sino que es más difícil desprenderse de ellos dado que se consideran una suerte de “dinero especial”. Quizá por eso te lo pienses 2 veces antes de romper ese billete de 20 euros para comprar una bolsa de patatas fritas.

Por qué cuesta desprenderse del “dinero especial”

Todo gira alrededor de las finanzas conductuales, un concepto mental que explica cómo los seres humanos toman decisiones económicas basadas en su asociación con el dinero. Aunque parezca una tontería, estas asociaciones no son siempre racionales, por lo que las consecuencias de las “inversiones” pueden no salir como esperabas.

“Tratamos el dinero de forma diferente dependiendo de cómo lo categorizamos”, añade Greshman. “Asociamos los billetes pequeños con la miscelánea, con los gastos menores, mientras que los billetes grandes los reservamos para las ocasiones especiales”.

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Imagina que te dan a elegir entre un billete de 100 euros y cinco de 20. Debido a la finanza conductual se tiende a asociar los billetes pequeños con gastos más pequeños, por lo que es probable que gastes el dinero de los cinco billetes 20 con mucha más facilidad —o menos remordimiento— de lo que lo harías con el de 100, según reseña un artículo académico en The Journal of Consumer Research.

El estudio experimentó con un grupo de estudiantes de la universidad al que dieron varias monedas pequeñas. La prueba resultó en que los que que recibieron dos monedas de 50 céntimos fueron más tendentes a comprar chucherías y dulces —y así lo hicieron— que los que recibían una única moneda de un euro.

Pros y contras de llevar más dinero encima

Es bien sabido que cada vez se tiende al uso generalizado de la tarjeta de crédito por encima que al del dinero en efectivo. En un estudio realizado a 2.000 personas, el US Bank descubrió que el 50% de los consultados aseguraron no llevar dinero en efectivo encima casi nunca. De los que sí lo portan asiduamente, el 76% tiende a llevar billetes inferiores a 50, y menos de la mitad superan los 20.

Sobre las diferencias entre efectivo y tarjeta ya se ha escrito más de la cuenta, pero lo que sí es cierto es que pagar con billetes —o monedas, tanto da— potencia una suerte de “dolor por gastar” y te hace replantearte la transacción; en cambio, la tarjeta de crédito (o el pago por el móvil) no afecta tanto a la conciencia en este sentido. Al menos así lo defiende Jeff Kreisler, autor de Las trampas del dinero: Cómo controlar tus impulsos, gastar con cabeza y vivir mejorquien asegura que “cuanto más automático, más fácil de gastar”.

Sin embargo, aunque llevar un billlete de 100 euros pueda ser un mecanismo a prueba de tontos para evitar la tentación, muchos negocios evitarán aceptar billetes de esas cantidades (por no hablar de que se aumenta el riesgo de pérdida o robo del dinero). En última instancia, Greshman sugiere que todo lo que implique pasar más tiempo deliberando si gastar o no gastar es bueno: te hará tomar una mejor decisión.

*Artículo original publicado por Luis Rodríguez en Business Insider