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Por qué ahorrarás un 15% más pagando con dinero fisico que con tarjeta de credito

dinero físico

Aunque la pandemia haya generalizado los pagos electrónicos y con tarjeta de crédito, lo cierto es que son varios los estudios que reflejan un mejor ahorro y planificación del gasto cuando pagamos con dinero en efectivo. Te explicamos por qué.

Nuestro cerebro tiene mucho que ver con nuestros impulsos de compra, la forma en la que gestionamos dinero o los estímulos sensoriales que nos empujan a tirar de billetera o a sucumbir a los jugosos descuentos y rebajas. Y si eres de los que se han pasado por completo al pago móvil o usas la tarjeta de crédito hasta para comprar una barra de pan, tenemos malas noticias para ti: es probable que te estés gastando más dinero que cuando utilizabas billetes y monedas. 

El fenómeno está relacionado con el “dolor” que nos provoca gastar dinero físico. Tenerlo a mano, palparlo y saber cuánto entra y sale de la cartera es un facvtor psicológico y objetivo que frena el gasto, mientras que el uso del plástico induce a la compra impulsiva. Un análisis realizado por el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada revela que el uso de la tarjeta incrementa hasta un 15% el gasto de las familias porque el pago digital induce al consumidor a gastar más. 

Comprar con tarjeta -algo similar a lo que sucede con el comercio electrónico, donde todo está a golpe de clic- implica mayor accesibilidad, facilidad y genera la percepción que tiene el cliente de que cualquier pago es asumible. Este estudio apunta que cuando pagamos de forma electrónica asignamos un valor menor a todo lo que compramos y cualquier pago se nos antoja asequible, sea cual sea nuestro nivel de renta. 

¿Fin del pago en efectivo? No, al menos a corto plazo

Hasta hace unos años, los pagos con tarjeta se reservaban para compras puntuales o de importe mucho más elevado, mientras que en la actualidad la tendencia se ha invertido. La investigación alerta sobre las tarjetas de crédito con modalidad ‘revolving’, en la que cada uno marca la cuota que paga cada mes pero con intereses medios superiores al 25%, que merman el ahorro de las familias y conducen a situaciones realmente dramáticas. “No llevar dinero en el bolsillo pero poder adquirir lo que sea con una simple tarjeta de crédito o el omnipresente teléfono móvil y abordar el pago de esa deuda mediante fórmulas de aplazamiento puede conllevar desventajas”, avisa el estudio.

El vicepresidente ejecutivo del Instituto, Jesús Sánchez Lambás, apuntaba con esta publicación que resulta realmente “muy peligroso perder el efecto ‘dolor y valor’ que supone pagar con lo que llevamos en el bolsillo y creer que todo es accesible en la compra porque todo es asumible en el pago”.

Por su parte, algunos expertos analizan los pros y los contras de la bajada del uso de dinero físico. Aunque permite mayor control del fraude y reducción de delitos como el tráfico de drogas o armas, las desigualdades de la potencial eliminación del efectivo serían devastadoras: daría más poder a los bancos, quitarían privacidad a los individuos y se abrirían brechas en la sociedad, afectando especialmente a los grupos económicos y clases más vulnerables, sin acceso a los modos virtuales de pago. También perjudicaría a la población de mayor edad, menos digitalizada y que reside en el entorno rural.

 

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.