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Planes de inversión para niños: ¿qué ventajas tienen?

Planes de inversión para niños: ¿qué ventajas tienen?

De siempre los asesores financieros recomiendan tener un hábito del ahorro que te permitan tener una salud financiera óptima para gozar de una mayor libertad económica. Para ello es fundamental desarrollar un plan de inversión desde niños.

Ahorrar invertir es un concepto absolutamente esencial desde el punto de vista de las finanzas personales.

De siempre los asesores financieros recomiendan tener un hábito del ahorro que te permitan tener una salud financiera óptima para gozar de una mayor libertad económica. También, para poder llegar a tu jubilación con un mayor nivel de soltura y así evitar tener unas cuentas comprometidas.

Una de los factores que va directamente ligado a estas ideas es cuándo se debe comenzar a ahorrar o a adentrarse en el mundo de la inversión. En este sentido, la mayoría de los expertos siempre apuestan porque se haga lo más pronto posible: podrás tener más margen de maniobra ante situaciones adversas, tendrás más opciones de batir a la inflación, y tus posibilidades de acumular un colchón más grande serán mayores.

La educación financiera es un pilar fundamental para conseguir lograr un objetivo como este. Si desde niños hay una mayor concienciación hacia la inversión, se sortearán las adversidades con más facilidad.

Para ello es fundamental desarrollar un plan de inversión desde niños. Es una estrategia muy ventajosa y que, efectivamente, proporciona una mayor estabilidad de cara al futuro. La mayoría de las personas han aceptado que el ahorro y la inversión son el mejor camino para garantizar el bienestar futuro. Por eso, hay que buscar productos financieros que se adapten a las circunstancias personales de cada uno y que sirvan de ayuda para rentabilizar el capital del que dispones.

Si quieres que tus hijos se vean reflejados en ti y adopten los mismos hábitos financieros, has de diseñar para ellos una estrategia de ahorro e inversión a largo plazo que les permita aprender cómo funciona el dinero y, de paso, aumentar su patrimonio. Pero, ¿Qué alternativas resultan más y menos atractivas en este sentido?

Cartera de fondos o acciones resulta la mejor posibilidad

Dentro de la planificación financiera de los hijos es vital que la estrategia que adoptes vaya generando una rentabilidad constante con el paso del tiempo. Si buscar beneficiarte del poder del interés compuesto y obtener buenos rendimientos con los ahorros de tus hijos, la opción por la que se decantan la mayoría de los expertos es construir una cartera de fondos de inversión.

Este planteamiento funciona igual que para adultos, pero con la diferencia de que como los niños son pequeños, el horizonte temporal del que disfrutan para rentabilizar su dinero es mucho más amplio. Además, al tener menos capital que preservar, el riesgo que se puede asumir es mayor.

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Y es que no es lo mismo invertir en bolsa con 55 años que hacerlo si tienes 2 o 3. En el primer supuesto, la inversión debería ser algo más conservadora, puesto que quedarían menos años para jubilarse, mientras que si eres pequeño el horizonte temporal es mucho mayor, por lo que se pueden arriesgar más a cambio de una rentabilidad más consistente en el largo plazo.

Dentro de este capítulo hay alternativas como los fondos indexados, que replican el comportamiento de un índice bursátil, como el Ibex 35, el Eurostoxx 50 o el S&P 500 en Wall Street. Asimismo, quizá pueda ser de interés crear una cartera de acciones para tus hijos. Con una vocación de largo plazo, a más de 10 años, la bolsa siempre tiende a subir y a tu hijo poco le preocupará la volatilidad del momento.

También un Unit Linked, que es un producto del sector asegurador orientado a la inversión. En concreto, es un seguro de vida donde parte del capital aportado se destina a un seguro de vida y otra parte (la mayor) a invertirse.

Los depósitos bancarios y las cuentas de ahorro, la peor opción

Habitualmente se ha tendido a pensar que dos alternativas como las cuentas de ahorro o los depósitos bancarios resultan las mejores vías de inversión para los hijos. Por el contrario, los datos desmienten esta afirmación.

Los depósitos bancarios a plazo fijo fueron durante mucho tiempo uno de los productos financieros más demandados por los padres, especialmente antes de la crisis del 2008, dado que permitía obtener una rentabilidad moderada, que se conocía previamente, y sin asumir un gran riesgo.

El problema llegó con el estallido de la burbuja inmobiliaria y la Gran Recesión, ya que el Banco Central Europeo aplicó una política monetaria expansiva reduciendo los tipos de interés a los mínimos históricos o la tasa negativa para los depósitos privados de la institución monetaria. Eso llevó a que los depósitos bancarios vieran menguados sus rendimientos. Desde entonces, su atractivo ha quedado mermado.

De hecho, en la actualidad encontrar un plazo fijo superior al 0,25% o el 0,5% resulta prácticamente una misión imposible. De esta manera, con los tipos que a día de hoy ofrecen estos productos, es insuficiente batir a la inflación. Se necesita mirar otras posibilidades.

Por otra parte, las cuentas de ahorro destinadas para niños juegan con este mismo problema. Fue un método de inversión bastante demandado por los padres a la hora de gestionar las fianzas de sus hijos.

Sus puntos fuertes son la sencillez en el momento de la contratación y la facilidad para gestionarla, dado que su funcionamiento es muy parecido al que tiene una cuenta corriente. El principal inconveniente de estos productos es que el retorno que a día de hoy ofrecen es del 0%. Eso sin contar comisiones, por lo que el rendimiento termina siendo negativo.

*Artículo original publicado por Héctor Chamizo en Business Insider

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