Los científicos advierten que los suministros de avellanas a nivel mundial podrían verse amenazados por un tipo de chinche que invadió Turquía recientemente.

La chinche parda marmorada, originaria del noreste de Asia, se ha extendido por todo el mundo a través de contenedores de transporte y su reproducción ha sido facilitada por las temperaturas más cálidas y la falta de depredadores naturales.

Esta chinche se vio en Turquía por primera vez en 2017, después de causar estragos en la fronteriza Georgia. Desde entonces, el insecto se ha extendido por al menos 8 ciudades turcas, principalmente en la región del Mar Negro, donde se produce aproximadamente el 70% del suministro mundial de avellanas, informa The Guardian.

Si no se consigue frenar esta invasión, alrededor del 30% de las avellanas podrían verse afectadas, es decir, una quinta parte del suministro mundial.

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Por eso mismo, la industria y la comunidad científica buscan como frenar la invasión cuanto antes. En enero se consideraba combatir la invasión a través de la diseminación de la avispa samurai, que destruye los huevos de las chinches depositando en ellos sus larvas.

Esta alternativa ecológica al uso de insecticidas tiene un problema potencial y es que el proceso tardaría demasiado tiempo y la situación de la industria requiere una rápida actuación. Además, se necesita una investigación exhaustiva antes de implantar una medida así para garantizar que no sea perjudicial para el ecosistema local.

Hasta ahora, los agricultores han estado confiando en los insecticidas para combatir la invasión, pero esto puede resultar más difícil a medida que se extiende por toda la región.

Las temperaturas en los próximos meses jugarán un papel crucial en la salud de la cosecha de avellanas de este año. En 2019, el clima frío retrasó la aparición de las chinches, pero para este año se prevé temperaturas superiores a la media.

*Artículo original publicado en Business Insider